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BRUSELAS, 17 (EUROPA PRESS)

La normativa europea que obliga a los Estados miembros a controlar el ruido al que se exponen los ciudadanos de los núcleos urbanos de más de 100.000 habitantes entrará en vigor el mañana domingo 18 de julio.

Gracias a esta directiva aprobada en 2002, los países de la Unión deberán suministrar a la Comisión datos sobre los niveles de ruido existentes en estas aglomeraciones urbanas, con especial atención a las áreas cercanas a colegios y hospitales y en parques públicos. Con estas informaciones Bruselas desarrollará una base de datos de la situación del ruido en toda la Unión Europea.

Además, a partir de estos exámenes, los Estados miembros deberán confeccionar planes de acción destinados a reducir el ruido y estudiar sus efectos en los ciudadanos que los perciben. Tanto estos planes, como los datos suministrados a la CE deberán ser accesibles al público, de tal modo que los ciudadanos dispondrán de «mapas de ruido» de sus ciudades.

Por otro lado, la normativa comunitaria prevé la actualización quinquenal de dichos mapas y de las medidas puestas en marcha para descender los niveles del ruido que cada país apruebe. Asimismo, el control se extenderá en 2005 a aquellas carreteras transitadas por más de 6 millones de vehículos al año, a las redes ferroviarias que soportan el paso de más 60.000 trenes al año, así como a los principales aeropuertos y aglomeraciones con más de 250.000 habitantes.

Además, para junio de 2007, la directiva obligará a los países que diseñen mapas del ruido percibido en los alrededores de las infraestructuras arriba indicadas y de esos centros urbanos.

La UE quiere que los ciudadanos participen en la confección de los planes contra el ruido, por ello la ley comunitaria exige a los Estados miembros someter a consulta pública las medidas que piensa tomar e introducir las aportaciones de los ciudadanos.

La directiva europea tratará de reducir los niveles de ruido «inaceptables», según los expertos, a los que están sometidos unos 80 millones de europeos, tal y como señalaba en la Comisión en su libro verde sobre la política futura de lucha contra la contaminación sonora.

La normativa que entrará en vigor el domingo no se aplicará sin embargo al ruido producido por la propia persona, por las actividades domésticas, por los vecinos, así como a la contaminación que tiene lugar en el trabajo, el interior de medios de transporte o el registrado en las zonas militares.