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LAREDO, 19 (EUROPA PRESS)

Rechazo escolar, insomnio, anorexia, apatía, irritabilidad o comportamientos violentos son algunos de los síntomas que presenta la depresión infantil, una patología que afecta a un 2% de los niños en edad preescolar, a un 5% de los de edad escolar y a un 20% de los jóvenes y adolescentes, según datos presentados hoy en Laredo por Emilio García Losa, especialista en Psicología Clínica y profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de Cantabria. El experto dirige el seminario «Depresión y suicidio en la infancia y la adolescencia», enmarcado en los XX Cursos de Verano de la UC.

García Losa destacó que la depresión, una patología que tradicionalmente se consideraba ajena a los más jóvenes, es «el principal trastorno de las sociedades civilizadas», donde «se crean individuos sin recursos para enfrentarse al estrés y de baja tolerancia a la frustración y, consecuentemente, de conductas de alto riesgo». Los últimos estudios realizados no consideran la depresión y la ansiedad como «dimensiones taxativamente contrarias, sino que formarían parte de lo que actualmente ya se consideran cuadros ansioso-depresivos».

Según explicó el psicólogo, los casos de depresión son más frecuentes en los niños que en las niñas cuando son pequeños, pero a partir de los 13 años, en el proceso de maduración, son las chicas las que la sufren más, «principalmente por la presión de los modelos sociales». Los síntomas asociados más habituales en la adolescencia son el cansancio, la anorexia y la bulimia, la idea del suicidio, la dificultad de concentración, el sentimiento de inutilidad o la irritabilidad.

El especialista en Psicología Clínica resaltó el importante papel que juegan los padres y educadores -las personas que tienen más contacto con el niño-, para detectar este problema y derivarlo a un especialista, además de su relevancia para educar en valores y «rebajar los niveles de frustración» de los niños y los jóvenes.

Asimismo, García Losa consideró «imprescindible» en la prevención de la depresión infantil emprender una labor psicoeducativa que comience en las escuelas y acabe en la Universidad, con el objetivo de formar profesionales, así como formar al sector sanitario ante una patología que aumenta cada año.