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LAREDO, 3 (EUROPA PRESS)

Alrededor del 50 por ciento de los casos de alzheimer está sin diagnosticar, según aseguró hoy el médico de familia del Centro de Salud Dávila de Santander Fernando Quijano, quien subrayó que esta enfermedad «se diagnostica con un retraso de años».

Esta situación se agrava, según dijo, por el «problema cultural» de seguir «aceptando el «viejismo» como algo natural». Por ello, Quijano recalcó que «ser viejo no es sinónimo de estar enfermo» y abogó por no «infravalorar el exceso de incapacidad y fragilidad» de las personas mayores.

El médico hizo estas afirmaciones en el marco de un curso de verano que coordinan la profesora de la Universidad de Cantabria Cristina Castanedo y el presidente de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Cantabria, José Francisco Moreno.

Asimismo, apuntó la importancia de la detección precoz de esta patología, ante la cual señaló que «la mejor arma terapéutica» con que se cuenta en Atención Primaria «es la afectividad». «Los profesionales de este campo tienen que querer, saber y poder», subrayó Quijano, aludiendo al triple reto de mejorar la actitud frente a la enfermedad, la formación y los recursos sociosanitarios. «La sensibilización es muy heterogénea y el déficit formativo en geriatría, inmenso», apostilló.

Fernando Quijano expuso también los criterios fijados para diagnosticar esta patología, que son un deterioro de la memoria, y al menos una de las otras alteraciones cognitivas: lenguaje, comprensión, ejecución motora, capacidad de planificar, etcétera.

Los tests, la exploración y la entrevista clínica son las claves para detectar los primeros síntomas. Además, dado que «el 96 por ciento de los mayores viven en sus casas», el médico de familia señaló el «papel relevante» de la Atención Primaria en el diagnóstico precoz, aunque reconoció sus limitaciones.

«Nuestra función es detectar lo grave y lo frecuente, por eso es difícil fijarse en el alzheimer, que es una enfermedad lenta, sutil, progresiva y apenas perceptible», argumentó.

También señaló la importancia de descartar las patologías reversibles que pueden confundirse con el alzheimer y que suponen entre un 2 y un 7 por ciento de los casos de deterioro cognitivo.

El curso «Alzheimer: problemática social y campo de actuación de los profesionales sociosanitarios» contó también hoy con la presencia del neurólogo Jon Infante, quien apuntó que, «con los fármacos disponibles en la actualidad» lo máximo que se puede conseguir es «retardar la progresión de la enfermedad».

Este especialista del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla explicó que el tratamiento del Alzheimer tiene tres vertientes: el tratamiento sintomático, destinado a mejorar la cognición y los síntomas asociados; el estabilizador, orientado a frenar la progresión de la enfermedad; y el preventivo, que sería «el ideal», pero que por el momento sólo es un reto.