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Especialistas destacan la importancia de la educación y la información para atajar la alta prevalencia de la obesidad

SANTANDER, 6 (EUROPA PRESS)

El catedrático de Medicina Interna de la Universidad de Valencia, Rafael Carmena, advirtió hoy de los riesgos del «mensaje de que todo lo que no lleva grasa es estupendo» en la prevención del colesterol porque «sólo es cierto en parte». En este sentido, subrayó que «quienes, huyendo de las grasas, han ingerido hidratos de carbono sin problemas lo único que han hecho es engordar».

Carmena, que participa en la Escuela de Nutrición «Francisco Grande Covián» que se ha celebrado esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) junto a Mario Foz, profesor emérito de la Universidad Autónoma de Barcelona y Manuel Serrano-Ríos, jefe de Medicina Interna del Hospital Clínico y catedrático de la Universidad Complutense, criticó así el que en Estados Unidos «durante años se haya basado la lucha contra el colesterol en no comer grasas».

«La mejor dieta para reducir el colesterol no tiene por qué ser necesariamente una dieta pobre en grasa», indicó este experto, quien, en contrapartida, hizo hincapié en la necesidad de que «el tipo de calorías esté bien seleccionado».

Por su parte, Serrano-Ríos censuró «la presión» que, según señaló, se está produciendo en algunos países en relación con el consumo de cómidas rápidas pues «lo que hay que reforzar es la persuasión y el convencimiento». «No se trata de dar palo y zanahoria, sino de educar para saber utilizar los principios nutritivos».

Igualmente, Foz apostó por «dar información» y «aumentar los conocimientos nutricionales de la población». A este respecto, el profesor emérito de la Autónoma de Barcelona resaltó que «hay que incidir de forma muy importante» en la potenciación de la actividad física pues, según explicó, en Estados Unidos y en España, pese a haber descendido la ingesta calórica global, los niveles de obesidad siguen incrementándose.

GENÉTICA

Al ser preguntado por la influencia del mapa genético en el desarrollo de la obesidad, Carmena comentó que se trata de una cuestión «muy compleja » ya que «depende del perfil del paciente», dijo. El catedrático de la Universidad de Valencia explicó, no obstante, que «desde hace unos veinte años se han acumulado pruebas de que hay determinados genes que influyen mucho en la forma cómo un individuo responde a un tipo de dieta».

Pese a todo, Carmena subrayó que la terapia génica de la obesidad «está aún muy lejos» porque «se trata de un campo que exige estudiar al paciente en tres o cuatro situaciones dietéticas distintas», apostilló. «Sin duda estas investigaciones son el futuro, y estoy seguro de que alguien verá resultados, pero desde luego no seré yo», sentenció.

Por su parte, Serrano Ríos alertó de los riesgos de que «la gente pueda pensar» que con una píldora se puedan desarrollar los músculos «eludiendo el «dopping» tradicional». Aunque dejó claro que «la época en que pueda descubrirse este nutriente genético aún es lejana», este especialista insistió en la «importancia de los alimentos» porque «no todas las variantes del mapa genético son funcionales».