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Factores como la renta familiar media, la tasa de analfabetismo y la dieta explican «diferencias importantes» por provincias

MADRID, 9 (EUROPA PRESS)

El riesgo de morir en España por una cardiopatía isquémica o una enfermedad cerebrovascular es muy diferente dependiendo de la provincia de residencia. De hecho, la mayor mortalidad por estas patologías se da en las provincias de Levante, Andalucía, Baleares y Canarias, zonas donde las tasas son un 250 por ciento mayores que en Castilla y León o algunas regiones de Aragón, según las conclusiones de un estudio del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), dependiente del Ministerio de Sanidad.

Los autores de la investigación, del Centro Nacional de Epidemiología del ISCIII, se han basado en estudios españoles publicados desde 1990 y procedentes de cuatro bases de datos distintas para concluir que existen «diferencias provinciales importantes» en el riesgo de padecer estas enfermedades.

Para los investigadores, son factores socioeconómicos, como la renta familiar media o la tasa de analfabetismo, los que explican en mayor medida las diferencias de riesgo cardiovascular por provincias, aunque no hay que olvidar otros como la actividad física o la dieta abudante, saludable y rica en vegetales, que aparece como «factor protector» frente a las citadas patologías.

Otros elementos que inciden en la disminución de la mortalidad son el consumo moderado de vino y pescado, mientras que las diferencias en la dotación de recursos asistenciales «parecen asociadas a las diferencias en mortalidad cerebrovascular en mujeres ancianas».

En cuanto a los factores de riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, los científicos del Carlos III consideran que la edad es el principal. De hecho, este riesgo «aumenta notablemente a partir de los 65 años en la cardiopatía isquémica y de los 70 en la enfermedad cerebrovascular».

«De hecho, en estas enfermedades las tasas de mortalidad antes de los 65 años de edad son prácticamente inapreciables, por lo que se puede afirmar que la enfermedad cardiovascular es una enfermedad del anciano», indican.

Asimismo, el riesgo de morir por una enfermedad cardiovascular arterioesclerótica es «globalmente mayor» en hombres que en mujeres», mientras que «con la edad las diferencias de riesgo tienden a nivelarse, especialmente para las enfermedades cerebrovasculares, donde en los muy ancianos la relación se invierte».

TASAS «ALARMANTES» DE HIPERTENSIÓN

Por otro lado, los autores de la investigación revelan que, en función de los estudios sobre factores de riesgo analizados, el 26 por ciento de los españoles presenta hipercolesterolemia (tasas superiores a 240 miligramos por decilitro de sangre de colesterol total); el 32 por ciento son fumadores; el 9,2 por ciento padece diabetes; y el 22,1 por ciento obesidad, porcentaje que se eleva al 52,3 si se considera el sobrepeso.

Teniendo en cuenta estos factores, los investigadores estiman que en conjunto la población española tiene un riesgo cardiovascular «bajo» en comparación con las de otros países.

No obstante, estiman que en el caso concreto de la hipertensión arterial los datos españoles son «alarmantes», ya que esta patología tiene una prevalencia del 42,8 por ciento en la población general, aunque en edades avanzadas alcanza el 66,8 por ciento. Además, sólo el 44,5 por ciento de los hipertensos conocen su situación y sólo un 5 por ciento tienen controlada su presión arterial.

Por último, concluyen que de los datos analizados «se deduce también que las encuestas oficiales infraestiman notablemente la prevalencia de hipertensión arterial, hipercolesterolemia, diabetes y obesidad, aunque en los hábitos, como el tabaquismo, la medida es concordante con el resto de los estudios».