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MERIDA, 28 (EUROPA PRESS)

Más de 20 especialistas coinciden en señalar una alimentación equilibrada, la práctica de ejercicio físico y el seguimiento de unos hábitos de vida saludables, como factores clave para la prevención de las enfermedades óseas.

Ésta es una de las principales conclusiones que se han extraído del manual científico Nutrición y Salud Ósea, editado por el Instituto Omega 3 de la Fundación Puleva y la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas (FHOEMO), en colaboración con la Sociedad Española de Investigaciones Oseas y Metabolismo Mineral (SEIOMM).

El profesor Ángel Gil Hernández, Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular y coordinador de la obra explica que, por primera vez en España, destacados fisiólogos, bioquímicos, internistas, endocrinólogos, pediatras, rehabilitadores, nutricionistas e investigadores analizan los principales aspectos fisiológicos que intervienen en el desarrollo del sistema óseo, así como el papel de la nutrición en la salud del hueso y en la prevención de enfermedades como la osteoporosis.

El manual, dirigido fundamentalmente a los profesionales de la salud, supone una herramienta de referencia para la mejor comprensión, prevención y tratamiento de este tipo de enfermedades, poniendo un especial énfasis en la práctica clínica y asistencial de la osteoporosis.

«Para conseguir una buena salud ósea es preciso seguir una dieta adecuada, variada, completa y acertada», afirma el profesor José Mataix, Catedrático de Fisiología y coordinador de este libro.

GRAVE PROBLEMA SALUD PUBLICA.

La prevalencia de osteoporosis, segundo problema sanitario asistencial en el mundo después de las enfermedades cardiovasculares, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es actualmente del 20%, porcentaje que puede ir en aumento con el progresivo envejecimiento de la población.

Además, hay que tener en cuenta que las dietas inadecuadas y el sedentarismo comunes en los niños y jóvenes de esta generación, condicionarán probablemente una peor mineralización y densidad del hueso en un momento decisivo, con lo que la prevalencia de osteoporosis del adulto y sus secuelas serán proporcionalmente mayores.

En España se producen cada año unas 60.000 fracturas de cadera, lo que supone una ocupación de entre el 20% y el 22% de las camas de los servicios de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Este tipo de fractura presenta una mortalidad en el primer año del 33%, recuperando sólo el 28% de los pacientes que sobreviven su situación previa.

La osteoporosis, enfermedad progresiva del esqueleto, caracterizada por la pérdida de masa y densidad de los huesos, afecta en España a cerca de dos millones y medio de mujeres, aunque sólo 300.000 están diagnosticadas, según datos de la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas (FHOEMO) y la Sociedad Española de Investigaciones Óseas y Metabolismo Mineral (SEIOMM).

«A partir de los 50 años, una de cada tres mujeres y uno de cada ocho hombres sufrirán, al menos, una fractura provocada por la osteoporosis a lo largo de su vida», indica el profesor Manuel Díaz Curiel, Jefe de Servicio de Medicina Interna y Enfermedades Metabólicas Óseas de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid y coordinador del manual Nutrición y Salud Ósea.

A pesar de ello, la mayoría de las mujeres no creen estar en riesgo personal de padecer esta enfermedad, cuya principal consecuencia son las fracturas de cadera, de columna vertebral y de muñeca. El riesgo de sufrir esta patología va aumentando a medida que pasa el tiempo; las mujeres de más de 75 años tienen un 83% de riesgo de padecerla.

PREVENCION DESDE INFANCIA.

Durante la infancia, se produce el crecimiento del organismo con la formación de hueso, que continúa hasta la pubertad, cuando se alcanza el «pico de masa ósea»; la calidad del hueso conseguida en ese momento resulta fundamental para prevenir riesgos posteriores. A partir de entonces, el objetivo ha de ser minimizar la denominada «resorción ósea», o pérdida de tejido del hueso.

La densidad mineral ósea puede ser modificable en la juventud con la dieta y el ejercicio físico hasta un 20%, tal y como recoge el manual Nutrición y Salud Ósea. Por ello, es fundamental concienciar a los niños de la importancia de mantener unos hábitos de vida saludables que se mantengan durante toda la vida.

CALCIO, FUNDAMENTAL PARA SALUD DE HUESOS.

El calcio es el principal mineral que forma parte del hueso. La mejor forma de ingerir todo el calcio necesario es tomar desde la infancia hasta la madurez alimentos que lo contengan en gran cantidad. La leche y los productos lácteos, como el yogur, el queso y otros postres elaborados a partir de la leche, constituyen la principal fuente de calcio en la dieta. Existen además otros alimentos que lo contienen en grandes proporciones, como algunos frutos secos, las verduras, el pan integral y los alimentos enriquecidos en calcio.

Para la correcta asimilación y fijación del calcio en los huesos también es muy importante la vitamina D; se ha demostrado que la suplementación con vitamina D reduce la pérdida de hueso y que combinada con calcio reduce significativamente la incidencia de fractura ósea. La exposición al sol también resulta muy positiva para el mantenimiento de unos niveles adecuados de esta vitamina.

De acuerdo con un informe de la Comisión Europea del año 1998, se reconoce también la importancia de otros nutrientes y se enfatiza la necesidad de incrementar la investigación sobre la influencia del cloruro sódico, las proteínas, la vitamina C, la vitamina K y el magnesio en el metabolismo óseo.

Al igual que una dieta saludable, hacer ejercicio con regularidad contribuye a desarrollar la masa y la densidad de los huesos durante los años de crecimiento. La actividad física sigue siendo muy importante después, ya que una vida sedentaria aumenta el riesgo de padecer osteoporosis.

El ejercicio también ayuda a las personas de edad avanzada a mejorar el equilibrio y la coordinación, así como a prevenir las fracturas debidas a las caídas: caminar rápidamente, hacer footing o practicar aeróbic contribuyen a tonificar los músculos y a acrecentar la resistencia.

Según el profesor Mataix, «la mayor incidencia de enfermedades óseas de estos últimos años no quiere decir que los españoles nos alimentemos peor que antes, sino que al alargar la esperanza de vida se manifiestan otras patologías que hace unos años no afectaban con tanta intensidad. Lo que deberíamos hacer es cuidar aún más nuestra alimentación para mejorar la calidad de vida».

INSTITUTO OMEGA 3.

El Instituto Omega 3 es una entidad de carácter científico promovida por la Fundación Puleva, que principalmente se dedica a la difusión de los avances en investigación de los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 y los monoinsaturados tipo oleico.

El Comité Científico del Instituto está compuesto por profesores, científicos y técnicos en alimentación de reconocido prestigio, cuyo trabajo diario se encuentra relacionado de forma directa con la educación y la investigación nutricional. El Instituto Omega 3 trabaja no sólo en la investigación sino que también se centra en la educación nutricional, como una herramienta fundamental, para contribuir a mejorar la salud de los españoles.