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Recomienda intentar trabajar en aquello que nos agrada o encontrar en el trabajo algo que nos guste

VALENCIA, 1 (EUROPA PRESS)

La vuelta al trabajo después de las vacaciones de verano puede provocar fatiga, desgana, síntomas de tristeza o conatos depresivos, síntomas que se conocen como «síndrome postvacacional», que están vinculados con volver a la rutina después de la época estival. Estos síntomas afectan a un «alto porcentaje» de personas, aunque suele durar muy poco tiempo», según explicó la psicóloga Leonor Casalins.

Casalins indicó a Europa Press Televisión que «el trabajo lo sentimos muchas veces como una losa; horarios rígidos y trabajos que no nos gusta realizar». No obstante, afirmó que «por muy desagradable que sea el trabajo podemos encontrarle una parte positiva, que puede estar en las personas que nos rodean, en lo que aprendemos, hay que encontrar al trabajo algo interesante», aconsejó.

Esta psicóloga explicó que el «síndrome postvacacional» se puede identificar si «nos cuesta levantarnos o si nos sentimos muy cansados». En esta línea, aseguró que «es como si nuestro cerebro se revelara a lo que es la rutina y, de alguna manera, le mandara a nuestro cuerpo una serie de síntomas de fatiga, de tristeza, de pena, de cansancio».

Asimismo, indicó que una buena manera de prevenir los efectos del «síndrome postvacacional» es «planificar pequeños escapes, pequeñas salidas, encontrar algo divertido que hacer todos los días, por pequeño que sea, aunque sea una actividad de 5 minutos, pero que sea algo que realmente nos apetezca hacer». «Ir a darnos un baño, oír una canción que nos guste, ver una película».

TRABAJAR PARA VIVIR Y NO VIVIR PARA TRABAJAR

En este sentido, aconsejó que hay que «trabajar para vivir y vivir para trabajar». Casalins añadió que hay que «intentar trabajar en aquello que nos agrada. Si no podemos, intentar encontrar en aquello en lo que trabajamos algo que nos agrade; si aún así no se lo encontramos, debemos recordar para qué trabajamos. Para conseguir algo que nos interesa, algo que realmente queremos y encontrar un porqué que sea satisfactorio, que no sea como un mandato», dijo.

Por otra parte, Casalins también indicó que «no se puede pretender volver hoy a casa, deshacer las maletas y mañana ir a trabajar». «Habría que aclimatarse antes de alguna manera», añadió. «Es como salir de una nevera a veinte grados y fuera estar a cuarenta. Hacemos lo que nos da la gana, nos levantamos cuando nos da la gana, comemos cuando nos da la gana y hacemos lo que queremos en cualquier momento y mañana todo cambia», explicó.

En este sentido, la psicóloga aconsejó «estar un par de días en casa (antes de la vuelta al trabajo) para reajustarse un poco. Empezar a levantarse un poco más temprano, acomodar un poco nuestro organismo, ya que funcionamos como relojes en muchas cosas, y de esta manera poder acercarnos al trabajo con los biorritmos más organizados».

En cuanto al tiempo que suelen durar estos síntomas en los trabajadores, la psicóloga reincidió en que «duran un corto período de tiempo». No obstante, señaló que «si desencadenaran en algo más duradero, entonces sí sería bueno pedir ayuda». «Si tenemos una naturaleza un poco depresiva y nos metemos dentro de un síndrome depresivo puntual como puede ser éste, llueve sobre mojado y en estos casos si que puede a lo mejor alimentar algo que ya existía».

«CLIMA LABORAL DURO»

Por otra parte, advirtió de que «cuando hay climas laborales duros puede agudizarse este tipo de síntomas y pueden llevar a hacerlos permanentes. Si con las personas con las que trabajo tengo muy mala relación, no sólo con mi jefe, sino también con mis compañeros, con el entorno, eso puede generar que la persona se retraiga mucho a volver a trabajar y que le pese». «A fin de cuentas, necesitamos un entorno social acogedor allí donde estamos para sentirnos bien. Si eso no lo encontramos en el trabajo donde pasamos muchas horas puede ser muy problemático», explicó.

Casalins aseguró que no hay una edad que sea más propensa a tener este tipo de síntomas en la vuelta al trabajo. «La edad no es un condicionante», dijo. «Si el trabajo es algo que quiero hacer, da igual la edad que tenga la persona, si es lo que debo hacer, como ocurre en la mayoría de los casos, entonces cuando mayores somos, más nos pesa, porque la losa va creciendo con los años», aclaró.

Al mismo tiempo, señaló que trabajamos «porque adquirimos un salario, y ese salario nos permite una libertad para elegir ciertas cosas. Esa parte es la que olvidamos», aseguró. «Olvidamos que trabajamos para poder hacer lo que nos apetece hacer, algo, por pequeño que sea. Si no lo vemos así, puede ser muy duro, no sólo volver a trabajar sino continuar trabajando todos los días».

«MUJERES»

Por otra parte, manifestó que es posible que las mujeres sufran menos estos síntomas que los hombres. En este sentido, explicó que «trabajan menos mujeres que hombres» y que las que suelen trabajar fuera de casa también lo suelen hacer dentro. Lo sufren menos porque realmente no dejan de trabajar nunca, aseguró.

«Existe una problemática distinta y a lo mejor no nos da tanto tiempo a marearnos con el síndrome porque estamos mareadas con muchas otras cosas. Esa sería la diferencia que es más cultural que porque seamos distintos los hombres y las mujeres».