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BAEZA (JAEN), 2 (EUROPA PRESS)

La catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Granada, Ramona Rubio Herrera, destacó hoy que «la falta de aceptación del envejecimiento provoca el maltrato al mayor», a la vez que señaló que «la persona debe asumir que envejecemos y la salud se debilita y este es un cambio físico negativo, por lo que debe prever los cambios y optimizarlos».

En declaraciones a Europa Press, la también directora del curso «Un estudio del maltrato al mayor: Aspectos jurídicos, psicológicos, sociológicos y médicos» organizado por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en su sede de Baeza (Jaén), indicó que «la persona mayor, ante tal situación, suele llevar a la práctica mecanismo de defensa, como es la atribución externa del problema al no aceptar la realidad».

En este caso, según explicó Rubio, «el anciano suele encararse con su cuidador y empieza la violencia, donde no existe el dialogo intergeneracional entre familiares, y el cuidador, ante la situación insostenible que se produce, llega a maltratar al mayor».

En esta línea, comentó que «existe un mecanismo de atribución interna, por el que la persona se olvida del exterior y se culpabiliza a sí mismo, sufriendo depresión, ansiedad, marginación y cuestionamiento de la vida, por lo que se puede llegar a la autoagresión y al suicidio».

Por otra parte, aseguró que «la situación en la que se encuentra el cuidador es muy difícil, por que no es lo mismo cuidar de un niño, que se sabe que los cuidados cada vez van a ir a menos, que a un anciano, porque las expectativas son negativas puesto que a medida que pasan los días va necesitando más atención».

En este sentido, denunció la «falta de unidades de respiro que aporten al cuidador un apoyo psicológico, pues es normal que éste sufra tensión, estrés, ansiedad, que después deriven en abusos al mayor».

También, sostuvo que «es necesario que al cuidado del mayor no se le dedique más de tres horas, que esté motivado y que existan unidades especializadas en las vacaciones, para que el cuidador pueda desconectar totalmente del mayor, así como la adquisición de conocimientos básicos sobre el envejecimiento para poder entender lo que le pasa al anciano y hacer la convivencia más confortable».

Finalmente, abogó por «un aumento de ayuda o asistencia domiciliaria, pues la media española de personas mayores que reciben estos servicios es del 2,8 por ciento, frente a la media europea que se sitúa entre el 15 y 20 por ciento, y esto supone una enorme ayuda para la familia de los mayores».