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MADRID, 3 (EUROPA PRESS)

El adjunto del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario de La Princesa de Madrid, el doctor Pablo Fernández Peñas, afirmó hoy que «sería muy conveniente visitar al dermatólogo» tras los meses de verano, en los que la exposición al sol es mucho mayor.

En declaraciones a Europa Press Televisión, añadió que «merece la pena» que el dermatólogo vea «esas lesiones que uno se descubre al verse con menos ropa en la playa o en la montaña». Además, «el sol puede modificar lunares y ser fuente de problemas a la larga, por lo que una revisión después del verano sería un punto muy importante para cuidar la piel».

Asimismo, argumentó su recomendación recordando que «la piel está muy agredida durante el verano, principalmente por el sol, pero también porque hay muchos hábitos que se adquieren durante el año y que se abandonan un poco en verano».

En este sentido, destacó que para recuperar las cualidades habituales de la piel es bueno usar «jabones suaves y cremas hidratantes de manera habitual». Los pacientes que estén en tratamiento por alguna enfermedad cutánea «deben volver a retomar esos tratamientos».

CUESTIÓN ESTÉTICA

Fernández recordó también que «el color moreno no deja de ser algo artificial que está de moda ahora, pero no en todos los países» y que «fue a principios de siglo cuando el blanco dejó de ser el color de la riqueza y el bienestar, y ahora se condiera que lo bonito es el moreno».

Así, destacó que «partiendo de que el color moreno no aporta nada de salud, intentar mantenerlo tampoco aporta nada al bienestar, excepto en la parte visual de que ahora se ve bien estar moreno». Ante esto, subrayó que «no es recomendable utilizar cabinas de radiación ultravioleta de manera habitual».

A este respecto, agregó que «hay muchos dermatólogos que piensan que deberían prohibirse, porque es un añadido de daño a la piel, capaz de generar todavía muchas más patologías». «Ponerse moreno es un signo de alarma de la piel diciendo que está sufriendo», puntualizó.

USO DE FOTOPROTECTORES

Como dato positivo, destacó que «es muy interesante que esté aumentando la utilización de foto protectores, ya que el daño que produce el sol en la piel se reduce de manera muy importante utilizándolos, pero no es la panacea».

Una buena medida para no sufrir lesiones en la piel es «evitar exposiciones excesivas al sol, pero no por ello hay que dejar de ir a la playa». Fernández añadió que «la principal locura que se comete con la piel es la exposición solar», al tiempo que indicó que «a pesar de que se habla de ello durante todo el año, llega el verano y se repiten las mismas actitudes».

«Aunque cada vez es más frecuente ver a gente que madruga para ir a la playa, realmente éstan llenas a las doce, a la una del mediodía, que es cuando más irradación solar hay y cuando más sufre la piel. A primera hora de la mañana o en las últimas de la tarde es cuando hay que aprovechar para hacer más actividades al aire libre», aseguró.

Finalmente, explicó que «el pelo también sufre en verano, por el sol y porque la gente está más despreocupada y usa más productos para fijarlo o modelarlo de la manera deseada». Por ello recomendó «hacer una limpieza prácticamente diaria del pelo y usar champús suaves», así como «usar ciertos complejos vitamínicos que pudieran aportar los nutrientes necesarios para que el pelo mantenga sus características normales».