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PAMPLONA, 9 (EUROPA PRESS)

La doctora pamplonesa Elena Manso Montes ha determinado la concentración de plomo en un grupo de 447 niños residentes en la Comarca de Pamplona utilizando el diente como indicador de acumulación del metal en el organismo.

Elena Manso ha elaborado en la UPNA su tesis «estudio de la acumulación de plomo en dientes deciduos en niños de la Comarca de Pamplona», cuya principal conclusión fue que los niños estudiados tenían «plomo en los dientes y aunque no eran niveles alarmantes, si había restos de este contaminante que en los niños puede provocar alteraciones neuropsicológicas y problemas en el desarrollo».

La tesis estuvo dirigida por los profesores de la Universidad Pública de Navarra Francisco Guillén Grima e Inés Aguinaga Ontoso, y el trabajo recibió la calificación de sobresaliente cum laude de un tribunal presidido por Antonio Sierra López, catedrático de Medicina de la Universidad de La Laguna.

Elena Manso Montes (Pamplona, 1960) y residente en Ororbia es Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra. Además cuenta entre sus títulos con el de Licencia Especial en Ciencias del Medio Ambiente y en Salud Pública por la Universidad Libre de Bruselas, y el de Experto Universitario en Metodología de Investigación en Ciencias de la Salud por la Universidad Pública de Navarra. Desde 1999 es médico en la Subdirección de Gestión Económica y Desarrollo Organizativo del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea.

GASOLINAS CON PLOMO

En el momento en que se inició el estudio, «los coches todavía funcionaban con gasolinas con plomo, cuando ya se conocía por diversos estudios internacionales que había una relación entre los niveles de plomo en los niños y alteraciones neuropsicólogicos y en el desarrollo y aprendizaje».

Como objetivos, además de detectar los niveles de plomo, la doctora se planteó «relacionar la cantidad de plomo acumulado con otros factores de exposición recogidos a través de una encuesta realizada en el momento de la recogida de la pieza dental». Factores como los hábitos orales del niño, el tipo de diente, o la antigúedad y el tipo de tuberías de la vivienda».

Según Elena Manso, «la contaminación por plomo se da principalmente por las gasolinas y por el agua dado que la mayoría de las tuberías antiguas eran de plomo, material que en la actualidad apenas se utiliza».

La recogida de los dientes se llevo a cabo en 1995 con una campaña «Un diente, un juguete» en la que colaboraron empresas como Caja Navarra, Hipermercado Iruña y Colgate. «Se utilizó la tradición popular del «Ratoncito Pérez, de modo que cuando se les caía un diente, los niños y niñas lo entregaban y tras responder a una encuesta y entregar la pieza se les daba un vale canjeable por un regalo. De este modo, se recogieron 570 dientes, que quedaron en 447 que eran los que cumplían los criterios, para ser incluidos en el estudio».

Finalizada la recogida se llevo a cabo un análisis de las muestras en el Instituto de Salud Pública y se detectó más nivel en los niños que residen en casas con tuberías de plomo.

Otro factor relevante en los resultados fue el tiempo de lactancia materna, «porque la leche materna puede contener plomo que pasa a través de la madre». «Así se está viendo que mujeres que estuvieron expuestas a este contaminante en su infancia tienen hijos con niveles de plomo altos».

Por último, en relación con los hábitos orales, «el nivel de plomo fue más elevado en los niños que se chupan el dedo y en los que utilizaban pinturas de forma frecuente».

La prohibición de utilizar gasolinas con plomo, principal fuente de contaminación, lleva a pensar en palabras de Elena Manso «que si se repitiera ahora el estudio, los niveles serían menores». Sin embargo, los resultados de estas investigaciones se ratifican con otras zonas del mundo como México, «donde a la terrible contaminación se une el uso del plomo como barniz para la elaboración artesanal de vajillas y cazuelas de barro», concluyó la doctora.