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LOGROÑO, 13 (EUROPA PRESS)

El cocinero vasco Pedro Subijana aseguró hoy en Logroño que, en los últimos años, ha habido un vuelco «radical y maravilloso» en el mundo del vino y en su relación con la gastronomía, aunque apuntó que «falta aún divulgación entre el gran público, las virtudes y los defectos sólo los conocen a fondo los expertos».

Subijana participó esta tarde en la apertura del programa «El Rioja y los 5 sentidos», con una conferencia sobre el maridaje entre el vino y la comida, algo en lo que, según afirmó, «no creo mucho: un gran vino no hace falta maridarlo con nada, te pones de rodillas y te lo bebes, sin más acompañamientos».

Defendió «como yo llevo haciendo desde hace tiempo en mi restaurante» la importancia de contar con una bodega de calidad «pero no con mucha cantidad». «No interesa tener tropecientas cajas, sino tener lo mejor, lo último y lo que se pueda conservar en condiciones», añadió.

A su juicio, el vino «es una materia viva, que, como tal, tiene un nacimiento, una vida y una decadencia» y consideró que el momento mejor para consumir una botella suele ser «en torno a los 6 u 8 años, sin meterse en más berenjenales; a quien me pide una botella del año 60 le pregunto si sabe lo que va a encontrar, porque si luego no le gusta, no me la va a poder echar para atrás».

Como uno de los «inventores» de la conocida como nueva cocina vasca, Subijana aseguró que «ha cambiado mucho la gastronomía, y, aún así, lo que hacíamos en aquellos tiempos me parecería ahora rústico, pero me gustaría; con el vino, mi gusto ha evolucionado más, no me gustaría lo que me parecía bien hace 30 años».

«Ha habido una evolución inmensa en el mundo del vino», afirmó el cocinero -quien dijo, por cierto, que no le gusta «nada» la palabra restaurador «porque me parece que están hablando de cuadros»-, para el que «se hacen ahora vinos extraordinarios, tanto de las grandes casas de siempre como de nuevos nombres, con enólogos que son verdaderos alquimistas».

Sin embargo, y aunque sí reconoció que se sabe más sobre este mundo, recalcó que «todavía hace falta divulgación, porque, en realidad, del vino, de sus virtudes y sus defectos a fondo, solamente siguen sabiendo los expertos, la gente normal no conoce aún este mundo». Un punto en el que apostó por los conocimientos y la profesionalidad de los sumilleres.

«Estoy empeñado en que, en mi restaurante, la gente venga a disfrutar al máximo, desde que se le acoge por la puerta con cariño hasta el máximo de los detalles. Y, por supuesto, de la comida y del vino, que es muy importante en el éxito de la comida y, sobre todo, en el recuerdo final que te queda de ella», finalizó.