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La patología más frecuente es el insomnio infantil por «hábitos incorrectos»

ALICANTE, 14 (EUROPA PRESS)

El 30 por ciento de la población infantil padece alteraciones del sueño, que se suele interrumpir de 5 a 15 veces con imposibilidad de volver a conciliarlo de forma espontánea y sin ayuda, según precisó el doctor Eduard Estivill autor del libro «Duérmete niño» y responsable de la Unidad del Sueño Estivill del Instituto Universitario Dexeus de Barcelona.

Estivill, que presentará su ponencia sobre alteraciones del sueño en el transcurso del Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria Y Atención Primaria, que tendrá lugar en la Universidad de Alicante del 16 al 19 de septiembre, apuntó que los padres explican que el niño nunca ha dormido bien y que desde el primer día los despertares nocturnos han sido muy frecuentes.

En este sentido, consideró que los trastornos del sueño son un «motivo de preocupación», o incluso «frustración», por parte de los padres, ya que muchas veces se sienten impotentes para afrontarlos y el papel de los pediatras es fundamental para aconsejar y asesorar. Asimismo indicó que los trastornos clásicos como, el sonambulismo y las pesadillas puede tener difícil solución si no se consulta con el especialista.

HABITOS INCORRECTOS

Por ello, comentó que es «importante» la visita al médico por parte de ambos padres, ya que interactúan con el niño y es muy importante que el problema del sueño se enmarque dentro del ciclo de 24 horas, porque, según dijo, «es muy probable que las distintas actividades diurnas influyan de forma clara en el sueño y la patología más frecuente es el insomnio infantil por hábitos incorrectos».

Según el experto, «entre 6 meses y 5 años los niños que padecen estos trastornos presentan tanto dificultades para iniciar el sueño como alteraciones a lo largo del mismo, con despertares frecuentes en la noche» y señaló que, «a veces, las alteraciones son debidas a falta de rutinas o límites mal establecidos».

Asimismo, expuso que «estos niños son totalmente normales, sin problemas psicológicos ni psiquiátricos, su única patología es que únicamente duermen mal». «Las familias que padecen esta situación saben de las exigencias de estos noctámbulos tenaces, ya que piden que les canten, quieren agua, dormir con los padres o ver la televisión», aseguró el experto.

En su opinión, estos niños padecen alteraciones de sueño porque «no duermen las horas necesarias y no dejan actuar a la hormona del crecimiento que se segrega durante las primeras horas después de iniciado el sueño y causan graves problemas en la estructura familiar, porque crean conflictos y nervios».

DORMIR UN PROMEDIO DE 12 HORAS

De este modo, añadió que un niño a los 6 o 7 meses debe ya tener bien establecido el ritmo de vigilia-sueño de 24 horas, por lo que debe dormir durante la noche un promedio de 11 a 12 horas, iniciando su sueño entre las 20.00 y 21.00 horas y despertándose entre las 7.00 y las 9.00 horas.

Además, debe realizar tres siestas; una después del desayuno, de una o dos horas, otra después de la comida del medio día, que puede ser de 2 a 3 horas y otra después de la merienda, de menor duración.

Finalmente, el doctor consideró que para dormir a un niño no «debemos darle nada que después, una vez dormido, sea necesario retirar. El niño debe entrar en el sueño sin la presencia de sus padres, porque no deben asociar sueño con padres».