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Hasta el momento sólo se conseguía controlar a menos del 30 por ciento de los enfermos

A CORUÑA, 16 (EUROPA PRESS)

Una nueva sustancia combinada con las estatinas consigue aumentar el número de pacientes que tienen controlado el colesterol de menos del 30 al 75 por ciento. Así lo aseguraron diferentes expertos que intervinieron en un seminario en A Coruña sobre este trastorno. El medicamento completa la acción que ejercen las estatinas sobre el hígado, bloqueando la absorción de colesterol por parte del intestino.

Según explicó la doctora Joima Panisello, jefe del Servicio de la Unidad de Lípidos del Hopistal General de La Igualada en Barcelona, hasta la aparición de esta nueva familia el médico intentaba controlar el nivel de colesterol del enfermo con estatinas, de las que iba a aumentando la dosis hasta triplicarla si no se conseguían los niveles adecuados.

Aún así, menos del 30 por ciento de los enfermos conseguían mantenerse en un umbral de seguridad, algo especialmente importante en los pacientes que ya han tenido un episodio cardiovascular para evitar uno nuevo o en los que tienen otros factores como hipertensión o diabetes. El doctor Ignacio Llorente, jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria en Tenerife, atribuye este fracaso, al incumplimiento terapéutico por parte del paciente, -si un enfermo toma varias pastillas la primera que elimina por su cuenta es la del colesterol, dijo-; a los médicos, por no aplicar el tratamiento o las dosis adecuadas por miedo a los efectos secundarios y a los propios fármacos.

BLOQUEAR LA ABSORCION

Las estatinas basan su mecanismo en la inhibición de la producción del colesterol por parte del hígado, una familia de fármacos sobre la que los expertos subrayaron su alto nivel de seguridad, puntualizando que los efectos secundarios se describen fundamentalmente por la interacción con otros medicamentos.

La doctora Panisello explicó que la emizitiba, recientemente incorporada al arsenal terapéutico, completa esta acción al bloquear la absorción del colesterol por parte del intestino, con lo que al actuar conjuntamente, se pone un freno a las dos principales fuentes internas de esta grasa. Queda la parte que el propio paciente ingiere a través de los alimentos, que resulta imprescindible se controle.

La acción conjunta de estos fármacos ha incrementado los enfermos controlados hasta un 75 por ciento. Panisello destacó la ausencia de efectos secundarios -«la seguridad es total», subrayó-, un aspecto especialmente relevante en unos tratamientos que tienen que ser de por vida. «Está demostrado que, si se abandona el tratamiento, a las dos semanas se vuelve a estar en el mismo punto», subrayó el doctor Pedro Mata, jefe del Servicio de Medicina Interna de la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid.