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MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

El presidente del Consejo General de Veterinarios, Juan José Badiola, advirtió hoy sobre la posibilidad de que haya más personas infectadas por la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob, más conocida como el mal de las «vacas locas», por lo que «no se debe bajar la guardia». Concretamente, en España no se puede descartar la posibilidad de que aparezca algún caso humano en los próximos años, precisó.

Ante el aviso del Gobierno británico a unos 6.000 ciudadanos sobre su posibilidad de haber podido estar expuestos a dicha enfermedad por una transfusión de sangre, Badiola, también director del Laboratorio Nacional de Referencia de Encefalopatías Espongiformes Transmisibles explicó que «el problema es que hasta la fecha no se ha demostrado que la patología se transmita vía sanguínea, aunque tampoco se puede descartar».

A juicio de Badiola, el ministro de Sanidad británico ha actuado correctamente al aplicar «el principio de prevención, que es sagrado en el campo de la Salud Pública, en beneficio de los ciudadanos». Además, indicó que «es probable que haya bastantes casos más de los 141 pacientes que han fallecido, al haberse detectado cerca de 300.000 vacas afectadas por dicha enfermedad».

DE 2005 A 2007

En declaraciones a Europa Press, el experto no descartó la posibilidad de que aparezca algún caso humano de la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob en España teniendo en cuenta que desde el año 2000 se han detectado casi 500 vacas infectadas. Bajo la hipótesis de que los animales afectados nacieran entre los años 1995 y 1997 y si ocurriese lo mismo que en el Reino Unido en cuanto al periodo de incubación de la patología (en torno a diez años) la época más probable de detección sería entre los años 2005 y 2007, explicó.

Según Badiola, «puede que hasta ahora sólo se hayan detectado las personas con el genotipo más sensible, y que a lo largo del tiempo vayan apareciendo gradualmente más casos con la enfermedad clínica caracterizada por temblores, alucinaciones, depresión y angustia, entre otros síntomas». No obstante, precisó, por el momento no hay métodos fiables que puedan demostrar la existencia de priones en vivo.