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MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

El inhibidor de la proteasa atazanavir, comercializado por Bristol-Myers Squibb como «Reyataz», ha demostrado no aumentar los lípidos (colesterol y triglicéridos) en pacientes infectados con VIH, por lo que no incrementaría el riesgo de enfermedad cardiovascular, como sucede con otros antivirales que lo aumentan cada año en un 26 por ciento.

Atazanavir, recientemente aprobado por el Ministerio de Sanidad y Consumo para pacientes que hayan fracasado con otros tratamientos, mostró en los estudios un perfil lípido único y además, en combinación con ritonavir una vez al día, se detectaba una mejora significativa de la eficacia virológica en pacientes con VIH/sida, frente a la terapia estándar de lopinavir con ritonavir dos veces al día.

«Hemos pasado en unos años de no tener entre nuestras prioridades el riesgo cardiovascular asociado al sida a considerar el control lipídico como una prueba más en la consulta», explicó el doctor Esteban Martínez, del Hospital Clínico de Barcelona. «Ahora es necesario tomar decisiones pensando a largo plazo porque los inhibidores de la proteasa han frenado la mortalidad, ahora la enfermedad requiere prestar mayor atención a problemas como la lipodistrofia (redestribución de la grasa) o las complicaciones hepáticas», agregó.

Por esta razón, un centenar de hospitales españoles participarán en un estudio para determinar el papel de los factores de riesgo en la aparición de complicaciones cardiovasculares tanto en población general como en pacientes con VIH, así como para medir la prevalencia de los eventos cardiovasculares clínicos determinando si son mayores en la población general que en personas en tratamiento con inhibidores de la proteasa.

Así, en estos pacientes, se registra un aumento en los lípidos, con el consiguiente riesgo de episodios cardiovasculares teniendo en cuenta que la población seropositiva es más joven, en torno a los 40 años, mientras que en la población general el infarto de miocardio se presenta en torno a los 65 años.

«Los pacientes son conscientes de que hay una relación entre los lípidos y la lipodistrofia, uno de los transtornos que más temen; por ello las nuevas terapias deben orientarse hacia la mejora en la calidad de vida y el cumplimiento del tratamiento», aseveró Peio López de Munaín, presidente de la Fundación para la Formación e Información sobre tratamientos de VIH/sida. «En cualquier caso, son preocupaciones importantes pero secundarias con respecto al logro que supone mantener baja la tasa de mortalidad», agregó.

De este modo, los expertos recordaron que la soluciópn al aumento de lípidos no pasa en modo alguno por retirar la medicación, sino por modificarla ya que se puede añadir un hipolipemiante a la medicación antiviral o sustituir los antirretrovirales por otros que alteren menos el metabolismo de los lípidos.

«El estudio nos dará datos sobre el efecto exacto de «Reyataz» en la reducción o mantenimiento de lípidos. En cualquier caso, los beneficios de los inhibidores de la proteasa no son comparables al aumento de la mortalidad por infarto», comentó el doctor Santiago Moreno, del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.