.

GRANADA, 28 (EUROPA PRESS)

Uno de cada tres pacientes que sufre un ictus desarrolla demencia en los tres meses siguientes, según señaló hoy el profesor Pablo Martínez-Lage, del Servicio de Neurología de la Clínica Universitaria de Navarra, en el marco del 27 Congreso Mundial de Medicina Interna, que se está celebrando en Granada.

Según explicó Martínez-Lage, este proceso «origina de esta forma una situación clínica cuyas peculiaridades y complejidad nos han llevado a denominarla «demencia post-ictus», si bien», añadió, «una buena parte de los pacientes que la desarrollan presentaban ya deterioro cognitivo o demencia previa a la instauración del evento isquémico, apostilla».

Actualmente, añadió dicho experto, existen tres grupos bien diferenciados de demencia en la personas mayores. Así, diferenció entre los casos «puros» de enfermedad de Alzheimer, «que representan un 65 por ciento del total»; los casos «puros» de demencia vascular, que dan cuenta de un 5 por ciento de estos caso; y los casos «impuros» –también denominados «demencias mixtas»–, dónde se «mezclan lesiones propias del Alzheimer con enfermedades cerebrovasculares como ocurre en un 10 por ciento de casos», sostuvo.

En este punto, Martínez-Lage señaló que sólo las demencias vasculares y las mixtas suponen un 15 por ciento de casos, un porcentaje, precisó, «lo suficientemente importante como para prestarle gran atención diagnóstica y dedicarle todos los esfuerzos de prevención primaria, ya que muchas de sus causas se pueden evitar».

Entre los factores que determinan una mayor probabilidad de desarrollar una demencia se encuentran «algunos rasgos sociodemográficos como edad avanzada o bajo nivel educativo»; factores de riesgo vascular como «hipertensión, diabetes, tabaquismo, hipercolesterolemia o cardiopatía isquémica; factores propios del ictus y, otros factores propios del paciente.

No obstante, Martínez-Lage añadió un «factor novedoso», en concreto, «la hipotensión, así como los estados de hipoperfusión o hipoxia -bradiarritmias, síncope, epilepsia generalizada o neumonía–. «Ya está bien establecido que los factores de riesgo vascular como hipertensión, diabetes, hipercolesterolemia, incluso la existencia de fibrilación auricular y la hiperhomocistinemia, lo son también para el desarrollo de demencia en general y del Alzheimer», explicó.

EDUCACIÓN Y ESTIMULACIÓN COGNITIVA

Por ello, distintos expertos en la materia abogaron hoy por que los médicos de hoy «eduquen a la población para que, precozmente, aprendan a controlar las cifras de presión arterial, colesterol, glucemia y peso corporal. Así, destacaron, «cuanto mayor sea la cifra de colesterol HDL, mejor será el estado intelectual».

Además, abogaron por realizar ejercicio físico, restringir la ingesta de alcohol e incluir en la dieta «altas cantidades de ácidos grasos mono-insaturados» y abundantes verduras prestando atención, además, «en ocupar el tiempo de ocio con actividades estimulantes de las funciones cerebrales cognitivas». En cuanto al tratamiento farmacológico, indicaron que los fármacos anti-Alzheimer en uso son «eficaces también en la demencia vascular».