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El contacto entre estos animales y la uva antes de ser prensada provoca la aparición de anticuerpos en los alérgicos al veneno

VALLADOLID, 4 (EUROPA PRESS)

Un equipo médico del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid ha detectado la presencia de anticuerpos al veneno de las avispas en consumidores de vinos jóvenes o mostos recién prensados debido al contacto entre estos animales y las uvas antes de los procesos de elaboración del vino.

La investigación, que será presentada el día 20 de este mes en un congreso que se celebrará en Marbella (Málaga), está encabezada por la alergóloga Alicia Armentia quien, en declaraciones a Europa Press Televisión, aseguró que todas las investigaciones tienen su parte científica y su parte casual «y ésta es una de ellas».

«Hemos visto durante años que algunas personas al tomar vino se acaloran y se marean, y lo atribuimos a efectos propios del vino, pero en este caso se trataba de un paciente que tenía graves problemas al tomar ciertos vinos ya que le provocaban un cuadro shock», afirmó Armentia, quien apuntó que esto sólo se producía con la ingestión de algunos caldos.

Así, se decidieron a realizarle pruebas con una sustancia que se emplea en los vinos en mayor o menor cantidad y que puede provocar estos síntomas, pero las pruebas fueron negativas

«Un día observando en la bodega de un amigo, me di cuenta de que había muchas avispas cuando la uva entraba en las torbas debido a que la uva está en su máximo grado de azúcar y atrae muchos a estos animales», explicó Armentia, quien añadió que el conocimiento de este hecho les llevó a pensar que parte del veneno quedaba también en los mostos.

CON MOSTOS Y VINOS JOVENES.

Posteriormente descubrieron que los síntomas que presentaba el paciente se producían con mostos recién prensados, con vinos muy jóvenes, y no con los que estaban ya madurados o fermentados –de crianza o reserva–.

«Lo que se observa en la sangre del paciente es que tenía anticuerpos contra el veneno de las avispas y era esto lo que le provocaba esos problemas tan serios», aseguró la alergóloga, quien reiteró que las avispas son hemípteros con un veneno tan potente como el de cobra o víbora pero en muy pequeña cantidad, «y la que puede haber en un mosto es muy pequeña también».

Con una simple extracción de sangre se miden los anticuerpos a venenos y si la persona no ha sido nunca picada y tiene anticuerpos en sangre a estos venenos, una de las posibles entradas sería el vino o el mosto.

«Es un caso muy excepcional, no hay que pensar que todos los mostos van a causar síntomas en la población pero es un hecho curioso porque generalmente en el vino se echan muchos productos químicos que pueden provocar síntomas leves que se pasan», señaló Armentia.

Uno de los productos que se incluyen son, en algunos casos, claras de huevo con el fin de aclarar los posos del vino, «producto bastante alergénico que podría ser muy problemático en personas muy alérgicas al huevo».

Armentia aseguró que este caso proviene de la observación y de la casualidad, por lo que están pidiendo precaución a las personas que en Valladolid tienen bodegas propias, toman mostos recién prensados y además son alérgicas a venenos de estas especies.

«Afortunadamente tenemos vinos muy buenos, pero a las personas que tienen problemas con sulfitos, que es más frecuente, les recomendamos no beber vinos del año porque cuanto mejor sea el vino menos posibilidades hay de que causen problemas alérgicos o de otro tipo de intolerancia», explicó la experta.