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BARCELONA, 5 (EUROPA PRESS)

La percepción de ahogo en los asmáticos es una pieza clave para evitar los ataques mortales, según las conclusiones de un estudio elaborado por médicos del Servicio de Neumología del Hospital del Mar de Barcelona. El asma es una enfermedad respiratoria que afecta entre el 4 y el 15% de la población.

El estudio, publicado recientemente en la revista científica «European Respiratory Journal», comparó ocho personas con asma crónico que habían sufrido como mínimo un ataque de asma casi mortal con otros ocho asmáticos que presentaban un cuadro severo de la enfermedad pero de menor gravedad.

Todos los participantes en el estudio tenían un historial de síntomas intermitentes o persistentes de sibilancias al respirar, ahogo, tos o descontrol de la respiración y sensación de opresión en el pecho y habían sido hospitalizados anteriormente a causa del asma.

Los integrantes de la investigación se sometieron a un control para analizar la sensación que tenían de ahogo –dispnea–. Se trata de un sistema de medición conocida con el nombre de Escala de Borg, que va del 0 al 10, según el grado en la presencia de sensación de ahogo.

El estudio, realizado por los médicos Esther Barreiro y Joaquim Gea, demuestra que los enfermos que habían sufrido un ataque casi mortal de asma, del que por suerte pudieron salvarse, manifestan «una sensación más baja de dispnea», en reposo y después de haber realizado ejercicio físico, según los investigadores.

Estudios anteriores que llevaron a cabo el mismo equipo de especialistas demuestran que la fuerza y la resistencia de los músculos es menor en el caso de las enfermedades respiratorias, como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que incluye el enfisema pulmonar o la bronquitis crónica.

Esta situación se produce en asmáticos de carácter leve o moderado y afecta todos los músculos, así como las extremidades, lo que tiene importantes consecuencias respecto a la sensación de ahogo y a la capacidad de ejercicio de este colectivo.