.

MADRID, 6 (EUROPA PRESS)

Cerca de 50.000 personas en España están coinfectadas por el virus de la hepatitis C y el de virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), según el doctor Vicente Soriano, coordinador de la Jornada de Actualización en Coinfección VIH-VHC que se celebra hoy en el Hospital Carlos III de Madrid. La media de edad de estos pacientes, la mayoría antiguos drogadictos, es de sólo 40 años.

El experto estimó que en España hay 130.000 personas infectadas con el VIH, de las cuáles alrededor de una tercera parte no lo saben. De este porcentaje, alrededor de un 40 por ciento tiene una hepatitis crónica C. En nuestro país, la coinfección alcanza el rango de problema de salud pública, ya que un alto porcentaje de seropositivos adquirieron la infección por ser usuarios de drogas por vía intravenosa, vía por la que también se transmite el virus de la hepatitis C, según el facultativo.

En la sesión se analizaron las principales novedades relacionadas con el tratamiento de la hepatitis C en pacientes coinfectados. Según los expertos, el tratamiento que ha demostrado una mayor eficacia consiste en la combinación de ribavirina e interferón pegilado alfa 2a 40 KD, que será próximamente aprobado para su uso en pacientes coinfectados en España.

Según el experto, el citado tratamiento permite la curación del 40 por ciento de los pacientes VIH+ con hepatitis C. Esta cifra es del 66 por ciento para los que están infectados por los genotipos 2 y 3, mientras que es sólo del 30 por ciento para los que están infectados por los genotipos 1 y 4. «Desgraciadamente, el genotipo 1 es el más frecuente en España», según el doctor Soriano.

TRATAMIENTO NUEVO

La perspectiva de tratar la hepatitis C en pacientes coinfectados es relativamente nueva. Al empezar a controlarse la infección por VIH tras la introducción de las terapias antirretrovirales de alta eficacia, se ha dado tiempo a los pacientes VIH+ y con VHC a que desarrollen fases avanzadas de la hepatitis C que en última instancia conduce a la cirrosis y el cáncer de higado, añadió.

Si antes la coinfección no era importante porque el enfermo se moría de SIDA antes de que el VHC se manifestara, ahora supone una de las primeras causas de muerte en los seropositivos, expuso.

El doctor subrayó que el VIH acelera la progresión a cirrosis por VHC. «En esta población la progresión a cirrosis es más rápida y, por tanto, hay una mayor urgencia para tratar el virus C», subrayó y añadió que otra ventaja del nuevo tratamiento para la hepatitis C en coinfectados es que a las 12 semanas de iniciarlo se puede saber quién se puede beneficiar de continuarlo y quien no se va a poder curar. «En estos últimos pacientes se puede suspender entonces el tratamiento, dado que es caro y tiene efectos secundarios», dijo.

Respecto a la posible interacción entre este nuevo tratamiento y la terapia antirretroviral de alta eficacia, el doctor afirmó que excepto con el ddl, que no se debe administrar junto con la ribavirina y con el AZT, que debe utilizarse con cautela, con el resto de antirretrovirales no hay ningún problema de interacción con los fármacos frente al virus C.

Finalmente, explicó que el Hospital Carlos III dispone de un nuevo aparato denominado FibroScan que permite examinar el grado de fibrosis en el hígado sin necesidad de hacer una biopsia hepática, una exploración cruenta que no es aceptada por muchos pacientes. La utilización pionera del FibroScan permitirá seleccionar mejor a los candidatos al tratamiento de la hepatitis C, así como estimar el grado de mejoría de la fibrosis a lo largo del tratamiento, según el doctor Soriano.