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Los síndromes de ansiedad, depresión y las sintomatizaciones, elementos comunes en personas «víctimas» del denominado «mobbing»

MALAGA, 6 (EUROPA PRESS)

La Sociedad Española de Medicina Legal inauguró hoy en Málaga el XIII Congreso Nacional de Psiquiatría Legal, evento en el que se abordarán, entre otras cuestiones, los aspectos relacionados con el denominado «mobbing» o acoso moral en el trabajo, un fenómeno que, según explicó uno de los participantes de estas jornadas, el catedrático de Psiquiatría Alfredo Calcedo Ordoñez, corre el riesgo de experimentar una «excesiva psiquiatrización».

En este sentido, señaló que el acoso, que puede provenir tanto del superior jerárquico, «que trata de quitarse de encima a alguien»; como de los compañeros o incluso de inferiores, puede deberse a la ambición, a la competitividad, pero también puede ser fruto de la maldad, lo que, según explicó Calcedo, «nos lleva a otra cuestión, que es la naturaleza humana».

Señaló que existen relaciones que son «estrictamente humanas» y otras en las que la patología está presente y «la cuestión de la maldad no tiene que ver con la psiquiatría», apuntó.

Por su parte, el presidente de la Sociedad Española de Psquiatría (SEPL), Lorenzo Llaquet, manifestó que, en los últimos años, se ha producido un incremento de demandas de presuntos casos de «mobbing» motivado, según indicó, por un mayor conocimiento por parte de la población de este tipo de situaciones». Este incremento ha generado, así, una mayor participación del psiquiatra en la pericia.

Además, como explicó Calcedo, es «fundamental» saber distinguir entre los diferentes tipos de daño y, sobre todo, entre el daño moral y el daño psiquiátrico». Por ello, aseguró que, si se da una situación de «mobbing», «es normal que se produzca un daño moral porque se atenta contra la dignidad de la persona, sometida a vejación».

Calcedo añadió que el hecho de que haya daño moral no significa necesariamente que exista un trastorno psiquiátrico, motivo por el que hizo hincapié en la necesidad de «un mayor rigor». En el caso de que exista tal daño psiquiátrico, según los expertos de la SEPL, el perito tiene que realizar una labor de investigación, con el fin de establecer una relación causa-efecto entre la sintomatología clínica del acosado y la reiteración de conductas de acoso «con clara intencionalidad de desestabilizar a la víctima para que ésta abandone su lugar de trabajo».

Según Llaquet, los psiquiatras distinguen entre distintos perfiles de acosador, en función de los diferentes trastornos de la personalidad que presentan. Así, un primer tipo es el denominado «paranoide», caracterizado por ser una persona que «ataca porque cree que va a ser atacado». Por otro lado se da el tipo «narcisista» que, según los psiquiatras, hipervalora los méritos propios, por lo que necesita sentirse superior al resto. Por último, esta el acosador de tipo «psicopático», a quien se atribuye una personalidad «manipuladora, fría y mentirosa».

Por otro lado, los especialistas clasifican a las víctimas en dos subtipos: un primero caracterizado por personas «íntegras, de alta responsabilidad y sentido de la justicia, con elevados niveles de iniciativa propia y carismáticos que son envidiados por el acosador» y un segundo grupo en al que se aúnan aquellas personalidades «inseguras, ingenuas, complacientes, trabajadoras y con falta de seguridad en sí mismas».

En este congreso, que tiene prevista su clausura el próximo viernes, se tratará asimismo el llamado «Síndrome de Burnout» o «Síndrome del Desgaste Profesional», descrito por los expertos como «un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal que puede darse en individuos que trabajan con personas». El sector Servicios es uno de los más afectados en este sentido, según aseguró Calcedo.