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SEVILLA, 7 (EUROPA PRESS)

Los fumadores pasivos que están en permanente contacto con fumadores moderados –cuyo consumo diario se estima entre ocho y diez cigarrillos– tiene un «riesgo similar» a la hora de sufrir infartos y accidentes cardiovasculares, según señaló hoy el responsable del área de Tabaquismo de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), Víctor López García, quien subrayó, además, que este hecho «aumenta en un 50 por ciento las probabilidades naturales de que este individuo padeciese un infarto a lo largo de su vida».

En declaraciones a Europa Press, el también responsable del área de Tabaquismo de la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA) señaló que estas consideraciones se extraen del «trabajo de campo más importante realizado en los últimos años con fumadores pasivos», un estudio, señaló, coordinado por el doctor Peter Whincup y que se publicó el pasado 27 de julio en la revista British Medical Journal.

Así, apuntó que este estudio, en el que participaron un total de 4.729 hombres, reveló que los fumadores pasivos en contacto durante muchas horas con el humo del tabaco ajeno, «tienen un riesgo similar de sufrir infartos y accidentes vasculares que los fumadores activos moderados».

A tenor de ello, López García, quien también es cardiólogo del Hospital Virgen Macarena (Sevilla), aplaudió el reciente acuerdo del Ministerio de Fomento de prohibir fumar en el 98 por ciento de los trenes –aquellos cuyo recorrido no supere las cinco horas de duración–, si bien sostuvo que, desde la SEA, «creemos que es imprescindible que esta prohibición se extienda al resto de estaciones de trenes, instalaciones marítimas y aeropuertos».

En este sentido, recordó que «para estas instalaciones ya existe una normativa vigente que no se está cumpliendo», por lo que criticó que, «si no se imponen sanciones a los que quebrantan las normativas, de nada servirá legislar ya que quedará en papel mojado».

En cuanto a la iniciativa de Fomento, indicó que «al propio servicio de Renfe le interesaba implantar ya una medida de este calado, puesto que el número de pasajeros que requiere plazas de no fumador, aunque sean fumadores, es mucho mayor que el de aquellos que solicitan plaza de fumador».

Por último, apuntó que esta medida «no es más que la adaptación a la normativa europea, como ya han realizado otros países como Francia o Italia».