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Se estima que en torno a dos millones y medio de personas en el mundo padecen la enfermedad

VIENA (AUSTRIA), 8 (EUROPA PRESS)

Expertos de toda Europa están reunidos en Viena para abordar las novedades en relación a la esclerosis múltiple, una enfermedad degenerativa del sistema nervioso altamente discapacitante. Los avances presentados este año en el Congreso Europeo de la enfermedad son más proyectos que realidades en un marco en el que el interferón es el medicamento estrella para este trastorno.

No obstante se están abriendo nuevas líneas de investigación entre las que destaca como una de las más avanzadas una nueva familia de antiinflamatorios que en la actualidad está siendo estudiada por la Agencia Europea del Medicamento y por la FDA para un posible visto bueno, pese a que los estudios definitivos están en una fase muy preliminar. Se estima que en todo el mundo en torno a dos millones y medio de personas sufren esta enfermedad que hoy por hoy, no se cura.

La esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune que tiene como diana la destrucción de la mielina, sustancia que protege y recubre los nervios y permite su correcto funcionamiento. En los últimos años se han descubierto diferentes mecanismos de acción que al final llevan a la desmielinización, con la consiguiente aparición de los síntomas de la enfermedad, que varían desde un cosquilleo en las extremidades hasta trastornos sexuales y de visión. Según explicó en rueda de prensa Paul Rompani, miembro de la Federación Internacional de Asociaciones de Enfermos de Esclerosis Múltiples, uno de los mayores obstáculos en el diagnóstico y pronóstico de la esclerosis múltiple es la variedad de síntomas que abarca y las diferentes formas de evolución, que son impredecibles.

Por regla general, en sus primeras fases la enfermedad aparece en forma de brotes más o menos espaciados, aunque a medida que pasan los años se vuelve progresiva. Los tratamientos inmunomoduladores e inmunosupresores utilizados hasta el momento son eficaces en los primeros estados, aunque pierden mucha efectividad en la fase progresiva. Uno de los objetivos de las investigaciones es ver pues por qué se pasa de una fase a otra y por qué en esta segunda no se consiguen los mismos resultados.

Según explicó el doctor Hans Lassmann, presidente del Instituto de Investigación del Cerebro en Viena, una de las explicaciones que se da a la evolución de la enfermedad es que los procesos inflamatorios lesionan de tal manera el sistema nervioso que el organismo se queda sin capacidad de compensar posteriores daños relacionados con el envejecimiento. Sin embargo, otras investigaciones están apuntando la posibilidad de que la reacción inflamatoria en estos pacientes sea un proceso lento e insidioso que persiste en los enfermos incluso en los estados más avanzados. Siguiendo esta línea, se está estudiando si posibles estrategias neuroprotectoras podrían ayudar en el tratamiento de estos enfermos.

NUEVAS EXPECTATIVAS

En la actualidad, los interferones son los tratamientos de base para esta patología. Existen tres en el mercado que se administran por diferentes vías, frecuencia y dosificación. Estas sustancias han demostrado eficacia en la reducción del número y la severidad de las recaídas.

A estos se les podría sumar una nueva familia de fármacos de nueva generación cuyos resultados preliminares están siendo analizados por las autoridades europeas. Se trata de un nuevo tipo de antiinflamatorios que actúan bloqueando los mecanismos de adhesión de las células del sistema inmunológico a los tejidos sobre los que causa la inflamación. Se cree que este anticuerpo monoclonal, el natalizumab, podría ser útil en el tratamiento no sólo de la esclerosis múltiple, sino de otras patologías con mecanismos análogos como la enfermedad de Crohn o la artritis reumatoide.

En el caso de la esclerosis, el laboratorio Biogen ha puesto en marcha dos estudios internacionales en los que están participando más de 1.000 pacientes que están evaluando la eficacia de la sustancia en monoterapia comparada con placebo y en monoterapia en combinación con un interferón frente al interferón en monoterapia. Aún no han concluido los estudios y los expertos prefirieron no avanzar resultados para no «intoxicar» el resultado final.

No obstante, los primeros datos ya han sido presentados a la Agencia Americana del Medicamento y a la Europea y se espera su respuesta. Un estudio en fase II demostró una importante reducción de las recaídas con esta nueva molécula. Thomas Berger, profesor de Neurología de la Universidad de Inssbruck, en Austria, apuntó como ventajas de este fármaco no sólo que tiene una vía de acción diferente, sino que tiene una sola diana terapéutica, lo que le hace mucho menos tóxico que los interferones, que actúan sobre un espectro mucho más amplio.