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MADRID, 8 (EUROPA PRESS)

Un estudio realizado en monos indica que una dieta alta en soja podría favorecer el corazón y los huesos de mujeres en la premanopausia. Los hallazgos, procedentes de dos estudios separados realizados ambos en la Wake Forest University Baptist Medical Center (EE.UU.), se dan a conocer hoy en la reunión anual de la asociación North American Menopause Society en Washington, D.C.

Los resultados indican que, para el colesterol y la densidad ósea, los estrógenos de la soja pueden ser los más efectivos, en conjunción con los propios estrógenos del organismo, que lo pueden potenciar especialmente en mujeres que aún no han llegado a la menopausia. Los especialistas indican la posibilidad de que la sinergia de estrógenos y soja pueda también tener otros beneficios. En uno de los estudio se vio que los monos alimentados con una dieta basada en la soja mejoraban sus niveles de colesterol en comparación con los monos que comían una dieta a base de leche y proteínas animales.

Las mejorías fueron más pronunciadas en los monos que se encontraban en el riesgo más alto de padecer una enfermedad vascular. Los investigadores midieron el ratio de colesterol total a HDL (liproteínas de alta densidad) o colesterol bueno. Un ratio inferior se considera más sano. En monos que se encontraban en el máximo riesgo de afección cardiaca el ratio descendió en un 48% en comparación con los monos que no comieron soja.

Los monos con menor riesgo que consumieron soja registraron una reducción del 33%. Una pérddia de un 48% en el ratio de colesterol se equipararía a una reducción del 50% en los depósitos de grasa en las arterias, lo que puede causar ataques cardiacos e infartos. En el segundo estudio, se observó que los monos que consumían soja registraban un aumento en la masa ósea en relación con los monos que no la consumían.

El estudio plantea la cuestión de si el consumo de soja antes de la menopausia puede ayudar a las mujeres a mantener la masa ósea tras la menopausia. La pérdida de masa ósea que se da naturalmente después de la menopausia puede derivar en osteoporosis y en un riesgo aumentado de fracturas.