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GINEBRA, 11 (EUROPA PRESS)

El tratamiento del dolor y los cuidados paliativos son parte integrante del derecho a gozar de una buena salud, estima la Organización Mundial de la Salud (OMS), que copatrocina hoy lunes el primer Día Mundial contra el Dolor.

«Es sobre todo en los países de ingresos bajos o medios, donde las enfermedades crónicas como el cáncer o el sida ganan terreno, que los enfermos están privados de los tratamientos contra el dolor», explicó la doctora Catherine Le Gales-Camus, encargada en la OMS del grupo de enfermedades no transmisibles y salud mental.

«No es porque los recursos sanitarios son escasos que a los enfermos y sus familias se les debe negar esos tratamientos», señaló.

La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) y la Federación Europea de secciones locales de la IASP (EFIC) organizan la jornada mundial.

Con este motivo, los representantes de la OMS se unirán a los especialistas del tratamiento del dolor crónico en una conferencia en Ginebra, la que coincide con la publicación de nuevas recomendaciones del Consejo de Europa sobre los cuidados paliativos.

Según la IASP y el EFIC, una persona de cada cinco sufre dolores crónicos de moderados a fuertes, y el dolor vuelve a una persona de cada tres incapaz o difícilmente capaz de desarrollar una vida independiente. Además, en una persona sobre cuatro el dolor perturba o destruye sus relaciones familiares o amicales.

La morfina por vía oral tiene un buen coeficiente costo-eficacia para el tratamiento del dolor moderado a fuerte entre los cancerosos y las personas que viven con el VIH/Sida, anota la OMS en un comunicado. Esos analgésicos, sin embargo no siempre están disponibles, en particular en los países en desarrollo, debido al desconocimiento de su uso médico, a las restricciones reglamentarias y a su precio.

«El alivio del dolor debería ser un derecho para todo ser humano, esté afectado por un cáncer, por una infección VIH/Sida o por cualquiere otra enfermedad dolorosa», afirma Sir Michael Bond, presidente de la IASP, citado en el comunicado.

Para el profesor Harald Breivik, presidente de la EFIC, «el dolor crónico es uno de los problemas más subestimados por los servicios de salud en el mundo de hoy», cuando debería ser considerado como «una enfermedad en sí».