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Destaca la necesidad de que profesionales y pacientes «pierdan el miedo» a la utilización de opiáceos para tratar el dolor

MÁLAGA, 21 (EUROPA PRESS)

Un total de 4,5 millones de españoles, lo que supone el 11 por ciento de la población, padece dolor crónico «de intensidad elevada» y de una duración superior a los seis meses, según informó hoy el presidente de la Sociedad Española del Dolor (SED), Manuel Rodríguez, quien explicó que estos datos derivan de un estudio realizado por la Federación Europea de las Asociaciones Internacionales del Dolor (EFIC), que agrupa a 23 sociedades entre las que se encuentra la española.

No obstante, los mismos datos reflejan que España es el país europeo con la incidencia más baja de este tipo de dolencia, aunque, en cuanto a la duración de la misma, «es dos años superior a la media de la Unión Europea, situada en siete años», precisó Rodríguez, quien indicó que «somos el país con mayor índice de pacientes con depresión a causa del dolor».

En lo que se refiere a Andalucía, el porcentaje de población que sufre dolor crónico agudo –superior a tres meses– es ligeramente superior a la nacional, situándose en un 12,5 por ciento. En Málaga, esta dolencia afecta a unos 140.000 personas.

UTILIZACION DE OPIACEOS

Rodríguez manifestó en rueda de prensa que en España no se trata adecuadamente el dolor «por falta de conocimiento» y subrayó la necesidad de que se «pierda el miedo» a la utilización de opiáceos, «a la creencia de que su uso puede convertir a los pacientes en drogadictos, muy enraizada en la cultura española».

«Tenemos que intentar que se le pierda el miedo a la utilización de los analgésicos potentes, que bien administrados no tienen mayores problemas que los que puedan conllevar otros fármacos», aseveró.

Rodríguez destacó la falta de formación de los médicos y de información por parte de la sociedad en general y subrayó la importancia de organizar cursos para los profesionales, «para enseñarles a utilizar de una forma racional estos opiáceos».

En cuanto a los efectos secundarios que pueden derivarse de estos analgésicos, señaló que son «los típicos» como nauseas, estreñimiento o somnolencia, y añadió que,lo que hay que hacer es prevenirlos, «la mayoría de las veces tratándolos antes de que aparezcan». Aún así, sostuvo que «esos efectos secundarios no asustan, lo que sí lo hace es la dependencia o adicción».

Por ello, aseguró que si se dispensa un opiáceo potente a un paciente, «sé que va a tener tolerancia y dependencia física, pero ello no debe preocuparme, lo que sí tiene que preocuparme es que no haya una dependencia psíquica, una adicción».

PERFIL DEL PACIENTE CON DOLOR CRONICO

El perfil de los pacientes españoles con dolores crónicos –no oncológicos– responde a una mujer de aproximadamente 55 años con problemas de artritis o artrosis, según apuntó el presidente de la SED, quien aseguró que, para mejorar la calidad de vida de estos enfermos el primer paso es, «lógicamente, aliviar la intensidad del dolor».

«No hablamos de curar, porque una artrosis, que es un problema degenerativo, hoy en día no tiene tratamiento como tal, es una enfermedad de la que no sabemos el por qué se produce», aseveró, por lo que abogó por «hacer en disminuir el dolor».

Rodríguez participará mañana en Málaga en el curso de formación «Pain», que tiene como objetivo concienciar a los profesionales sobre el tratamiento del dolor y sus diferentes manifestaciones. Según explicó, este curso está considerado como uno de los instrumentos y plataformas «más efectivos» para todos los médicos y especialistas en esta materia.