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BRUSELAS, 22 (EUROPA PRESS)

Un cadáver en la morgue, una persona con tumor de garganta, una dentadura destrozada, una operación a corazón abierto o un pulmón con cáncer son algunas de las fotografías en color más impactantes seleccionadas por la Comisión Europea para que se incorporen a los paquetes de cigarrillos con el objetivo de mostrar los peligros del tabaco y disuadir a los fumadores.

En total son 42 las imágenes que se han escogido a partir de las 2.100 que se habían presentado inicialmente, después de examinar su efecto entre ciudadanos de los 25 Estados miembros, y teniendo en cuenta las diferencias culturales, de edad y de sexo, según explicó el comisario de Sanidad, David Byrne

Junto con las ilustraciones más crudas se proponen otras más alegóricas, como una manzana podrida para simbolizar que fumar envejece la piel; una jeringuilla que representa el carácter adictivo del tabaco; una mujer con un carrito vacío que subraya que el tabaco reduce la fertilidad; o un cigarrillo doblado como metáfora de la impotencia sexual.

La posibilidad de introducir estas imágenes en las cajetillas se recoge en la directiva europea sobre productos de tabaco, la misma que obliga a incluir un texto impreso que cubra al menos un 30% del frente del paquete y el 40% de la parte posterior. El uso de las fotografías no es obligatorio, sino que cada Estado miembro debe decidir si obliga a las compañías tabaqueras a incorporar las fotografías.

«Depende de los Estados miembros decidir si aplican estas advertencias y cuando lo hacen. Yo quiero reclamar urgentemente a todos ellos a que comiencen a utilizarlas tan pronto como sea posible», destacó el comisario de Sanidad. Irlanda y Bélgica son los primeros países que han expresado su intención de hacerlo en 2005.

Byrne destacó que experiencia de otros países que ya incluyen fotografías en los paquetes de cigarrillos, como Canadá, que lo hace desde el año 2000, demuestra que esta medida es «efectiva y disuasoria».

Según los datos de un estudio hecho público hoy, en la UE a 25 cada año mueren 650.000 personas como consecuencia del tabaco, es decir, una persona por minuto. El coste económico del hábito de fumar se sitúa en 100.000 millones de euros al año, un 1% del producto interior bruto comunitario.