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MADRID, 25 (EUROPA PRESS)

Los trasplantes renales a partir de donantes vivos podrían reducir las listas de esperas de pacientes que esperan un riñón, además de tener ventajas como «evitar que el enfermo pase por diálisis, ya que son órganos mucho mejores y tienen una duración mucho más larga que la de donante cadáver», según explicó el médico adjunto de la Unidad de Transplante Renal de la Fundación Puigvert y responsable del Programa de Donantes Vivos, Luis Guirado.

En declaraciones a Europa Press Televisión, explicó que «por desgracia» en España actualmente hay «muy poca donación de vivo, tan sólo supone alrededor del dos por ciento de todos los transplantes». Con esta medida las más de cuatro mil personas que esperan un trasplante durante años en nuestra país se podrían ver beneficiadas «por la posibilidad de que un familiar les donara un riñón incluso antes de empezar diálisis».

Sin embargo, resaltó que el único inconveniente es «para la persona que hace la donación porque se queda con un sólo riñón, aunque de entrada es suficiente para toda su vida» y porque está sometida a «un riesgo quirúrgico por el proceso mismo de la donación, que es pequeño pero existe».

Asimismo, mencionó que se someten a trasplante entre el 30 y el 50 por ciento de los enfermos ya que «no todos se pueden someter a ellos por sus características intrínsecas». En cambio, recalcó que el porcentaje de éxito de las operaciones «es muy alto dado que funcionan con éxito a la primera el 95 por ciento de los realizados».

Acerca de las operación de trasplante, afirmó que «hoy en día no son complicadas ya que la cirugía del transplante está muy moderna y muy experimentada, dura poco más de dos horas y tiene muy poco riesgo quirúrgico». Además, defendió que tras la operación, en la mayoría de las ocasiones, «se recupera la salud y en la capacidad de llevar una vida totalmente normal en todos los sentidos, laboral, familiar sexual, etc».

Uno de los mayores problemas está a la hora de encontrar un riñón compatible lo que provoca esos tiempos de espera «dada la escasez de órganos para transplante». Así, apuntó que una persona que esté esperando para un donante cadáver tarda en recibirlo entre uno y tres años aproximadamente, «dependiendo del grupo sanguíneo y de sus características personales de compatibilidad».

30.000 PERSONAS EN HEMODIÁLISIS

Las enfermedades renales pueden afectar a toda la población ya que depende del tipo patología por lo que pueden padecerla «tanto gente joven, como gente de mediana edad y gente de edad avanzada». El médico de la Unidad de Transplantes Renales del Hospital Clínico de Barcelona puntualizó que en estos momentos hay en nuestro país «30.000 personas en hemodiálisis».

Los motivos por los que se desarrollan estas enfermedades «son variadísimos» y van «desde el menos frecuente que son las infecciones urinarias, hasta las malformaciones urológicas pasando por patologías hereditarias y las patologías inmunológicas propias». Los síntomas más habituales son «una sensación de cansancio exagerada y a veces la hipertensión arterial.

Asimismo, se lamentó de que en general hay «desgraciadamente poco tratamiento para este tipo de patologías excepto que éstas sean secundarias como por ejemplo las hipertensiones». Agregó que normalmente la mayoría acaba en diálisis y en trasplante renal, «y si este es antes de que llegue a diálisis mejor».

En cambio, reconoció que estas enfermedades tiene «cantidad de efectos secundarios negativos» y afectan «bastante a la vida diaria de las personas». Especialmente duro es para los pacientes que están en diálisis porque «se ven sometido a tener que ir día sí, día no a pasar cuatro horas de diálisis y su situación clínica física no es la óptima, lo que dificulta la relación interpersonal, el poder trabajar tranquilamente».

IMPORTANCIA DEL EJERCICIO FÍSICO

Durante las jornadas, recaló la importancia del ejercicio físico en todas las etapas de la enfermedad. En el caso de la etapa prediálica «puede retrasar la evolución y reducir la sintomatología», durante la diálisis puede «contrarestar los efectos negativos de la misma como son la hipertensión o la hipercolestemia» y tras un trasplante «compensa les efectos secundarios de los tratamientos que se reciben».

Torregrosa se lamentó de que actualmente sólo el 15 por ciento de los pacientes con patologías renales realizan ejercicio físico. Además, incidió en que tiene que ser un ejercicio moderado y controlado, como pasear a buen ritmo o montar en bicicleta, y durante una media hora.

Por último, el vicepresidente de la Fundación Nacional Alcer, Alejandro Toledo, comentó que los enfermos renales tiene aún «un frente de lucha muy amplio» que se centran principalmente en «las reivindicaciones en el tema de las discapacidades y el tema de las valoraciones de las minusvalías». Respecto al plano sanitario reconoció que están «muy satisfechos y orgullosos» de la situación de los transplantes en España ya que, aunque «siempre es mejorable, se ha llegado a una cuota muy alta».