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MADRID, 3 (EUROPA PRESS)

«Los hijos raros: claves para que los padres entiendan». Bajo ese lema, médicos y especialistas en temas educativos y sociales se reunieron esta mañana, convocados por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), la Dirección General de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid y Renfe, para analizar aquellos factores que convierten a muchos adolescentes en unos desconocidos para sus padres.

Durante la conferencia inaugural titulada «Ser padre y madre hoy», el filósofo, escritor y educador José Antonio Marina explicó que, en este momento, «los padres y los docentes tienen la sensación de que no enseñan en nombre de la sociedad sino que enseñan contra la sociedad, lo que les produce angustia y un sentimiento de impotencia».

Frente a esta situación, opinó que la única solución educativa es que la sociedad entera vuelva a estar detrás del movimiento educativo porque solo así los padres volverán a saber qué es lo que deben hacer.

A pesar de considerar que el sistema de autoridad de los padres «está en quiebra», Marina se manifestó «optimista» con respecto a su función ya que, a su juicio, los padres están creando un colchón protector hacia los hijos, que permanecen en casa hasta los 30,5 años de media según las últimas encuestas.

Además consideró que los padres del siglo XXI no tienen que enfrentarse a problemas diferentes a los de hace años, es decir, «la relación padres e hijos de ahora no es más conflictiva porque ambas partes han llegado a un statu quo».

SISTEMA DE AUTORIDAD QUEBRADO

En el plano estudiantil, consideró que también ha habido una quiebra en el sistema de autoridad que achacó a que la población estudiantil se ha vuelto muy heterogénea ya que ahora accede más gente a la enseñanza secundaria.

En su opinión, no se está sabiendo gestionar bien el sistema educativo. «Los docentes estamos como sorprendidos de tenernos que enfrentar a nuevas situaciones que antes no teníamos que enfrentar», afirmó.

Al repecto, Marina añadió que la sociedad ha generado «un sistema de excusas muy peligroso». «Los padres quieren que sean los docentes quienes enseñen y eduquen a sus hijos; los docentes atribuyen a los padres que no se preocupan de la educación de sus hijos; ambos se quejan de la televisión; la televisión dice que da lo que el público pide; al final todos miramos al Gobierno para que nos saque las castañas del fuego; el Gobierno dice que eso corresponde a la sociedad civil, quien es en definitiva quien tiene que darse cuenta de que tiene un protagonismo educativo», señaló.

Con respecto al caso de Jokin C, el joven de 14 años que el pasado 21 de septiembre se arrojó al vacío desde la muralla de Hondarribia a consecuencia del acoso, palizas, vejaciones e insultos a los que le sometían algunos compañeros del instituto, Marina afirmó que «lo que importa no es buscar culpables concretos sino hacer una llamada de atención de que casi todo el mundo somos colaboracionistas sin quererlo».

«Estamos haciendo entre todos una sociedad muy violenta y muy agresiva que no es indeferente la agresividad que hay en los programas de televisión donde todo el mundo se insulta y se pega, modos que han endurecido las relaciones», señaló Marina, quien destacó la urgencia de dar a los adolescentes alternativas para resolver conflictos sin utilizar la violencia. «La sociedad necesita buenos modales para vivir», afirmó.