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PALMA DE MALLORCA, 4 (EUROPA PRESS)

Nueve de cada diez niños que acuden al servicio de urgencias de los hospitales Son Dureta y Son Llátzer (Baleares) lo hacen con cuadros clínicos de poca gravedad, de forma que no necesitan ser ingresados, según reveló el vocal de centros hospitalarios del Colegio Oficial de Médicos de Baleares, Juan Hervás, una circunstancia que, en su opinión, contribuye a la «masificación» de este tipo de servicios sanitarios.

En declaraciones a Europa Press, Hervás, jefe del Servicio de Pediatría de Son Llátzer, consideró que la «banalización del servicio de urgencias» causa conflictos al hacer que los tiempos de espera «sean demasiado altos» por la excesiva afluencia de pacientes. «Como priorizamos la atención de los enfermos que están más graves, los que no presentan una patología tan importante deben hacer frente a un periodo de estancia prolongada», explicó.

Hervás indicó que esta masificación es una de las causas de la agresividad de los pacientes y de sus familiares hacia los facultativos y afirmó que éste no es un problema nuevo, sino que «se ha vivido siempre». Eso sí, argumentó, «en los últimos años las agresiones verbales cada vez son más frecuentes».

«Hace poco, tuvimos el caso de un niño que estábamos atendiendo. Apareció el abuelo y empezó a insultar y amenazar al médico que atendía al nieto», narró el pediatra, quien lamentó que actualmente «cada uno se comporte como le dé la gana».

El responsable sanitario arguyó que una de las maneras de reducir la «masificación» de los hospitales y, en consecuencia, los inconvenientes que ello genera sería la creación de un «ticket moderador» para establecer una regulación de los enfermos que entran en urgencias. Este sistema, indicó, consistiría en el pago de una cantidad de dinero para ser asistido por los servicios sanitarios y conseguiría que «sólo vayan a urgencias los que de verdad presentan una patología grave».

Además, resaltó la necesidad de que en los centros hospitalarios se incremente la vigilancia, ya que, en la actualidad, «hay poca seguridad». Asimismo, Hervás dijo que no compartía la filosofía de los hospitales «sean abiertos donde entre quien quiera» y puso como ejemplos otros países donde «existen restricciones para acceder a según qué secciones».