.

Presentado en el XXIX Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica, que se celebra en Viena

SANTANDER, 5 (EUROPA PRESS)

El Grupo Español para el Tratamiento de Tumores Digestivos (TTD) pretende identificar un nuevo tratamiento contra el cáncer de colon avanzado que sea capaz de retrasar la progresión de la enfermedad en la misma medida que lo consigue el actual pero sin las incomodidades que éste supone para el paciente, como son la necesidad de un catéter central o el alto número de visitas al hospital.

Con ese fin han puesto en marcha un estudio en el que participan una veintena de hospitales españoles, entre ellos el Marqués de Valdecilla, y cuyos resultados preliminares confirman que, en lo que a seguridad se refiere, ese objetivo es posible utilizando la quimioterapia oral capecitabina en lugar del 5-fluorouracilo (5-FU) en infusión continua. Los datos del estudio se han presentado en el XXIX Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica, que acaba de clausurarse en Viena, Austria.

El tratamiento estándar en cáncer de colon metastático es la poliquimioterapia basada en esquemas con 5-FU en infusión continua, esquema clásico conocido como el régimen de la Clínica Mayo. Según uno de los coordinadores del estudio, el profesor Enrique Aranda, del Hospital Reina Sofía de Córdoba, la administración en infusión continua requiere un catéter central, lo que a su vez se traduce en una mayor frecuentación al hospital por parte del paciente con la consiguiente incomodidad.

Sabiendo esta diferencia, el objetivo del estudio es identificar una pauta que sin perder eficacia sea mejor aceptada por los enfermos «y por eso hemos comparado la eficacia y seguridad de 5-FU en infusión continua más oxaliplatino frente a capecitabina más oxaliplatino. El resultado obtenido confirma que la seguridad no varía y a mediados del año que viene podremos saber si hay diferencias en lo que eficacia se refiere», explicó.

Según este experto, es importante que aunque ambos tratamientos sean igual de activos no haya diferencias de seguridad destacables. En ese sentido, añade, «hemos comprobado que son similares en los problemas de toxicidad considerados importantes pero es mejor el uso de capecitabina en dos complicaciones concretas, la diarrea y la mucositis».

QUIMIOTERAPIA ORAL

En la realización del estudio no sólo se determinaba la incidencia de diarreas, vómitos o náuseas, sino que también se preguntaba a los pacientes por el efecto de la medicación en su calidad de vida. En cualquier caso», precisa el doctor Aranda, ya se cuenta con estudios previos diseñados con ese objetivo que avalan la preferencia del paciente por un tratamiento oral siempre y cuando, y esto es importante, no sea en detrimento de la efectividad.

En las encuestas realizadas al respecto hay un denominador común: los pacientes responden que sólo prefieren evitar el empleo de un catéter central y venir menos al hospital si la terapia va a seguir siendo igual de eficaz.

El estudio presentado en Viena se puso en marcha en abril de 2002 y en él se han incluido 348 pacientes. Esta investigación del TTD es la primera con este objetivo que se realiza en España. El perfil del enfermo analizado en esta investigación es un paciente con la enfermedad en fase avanzada y una edad superior a 60 años.

Han participado los siguientes hospitales: el Reina Sofía de Córdoba; el General Universitario de Alicante; el Clínico Universitario San Carlos de Madrid; el Vall d»Hebron de Barcelona; el Virgen del Rocío de Sevilla; Germans Trías y Pujol de Barcelona; el General de Elche; el Instituto Catalán de Oncología (ICO) de Gerona; el Juan Ramón Jiménez de Huelva; el Clínico de Barcelona; el Virgen de las Nieves de Sevilla, la Fe de Valencia; el Marqués de Valdecilla de Santander; el Hospitalet de Llobregat de Barcelona; el Morales Meseguer de Murcia; el Hospital General de Jaén; el Virgen de los Lirios de Alcoy (Alicante); el Provincial de Castellón; el Consorci Sanitari de Terrasa; el Virgen de la Luz de Cuenca; el Sagrat Cor de Martorell; el Instituto Oncológico Corachan de Barcelona; la Clínica Sagrado Corazón de Marbella; el Complejo Hospitalario Xeral Calde de Lugo; el Hospital de Barbastro de Huesca; el Hospital de Mataró; el Ruber Internacional de Madrid, el Centro Hospitalario de Manresa; el Hospital General de Albacete y la Clínica Universitaria de Navarra.

CÁNCER COLORRECTAL

La velocidad con que se incorporan mejoras en el tratamiento contra el cáncer varía de unos tumores a otros. En el caso del colorrectal, que es la causa más frecuente de mortalidad por cáncer en el conjunto de ambos sexos, la actual quimioterapia estándar con 5-fluorouracilo (5-FU) empezó a utilizarse en la década de los años cincuenta del pasado siglo.

Hasta los años 80 predominó la monoterapia en forma de bolus (un método rápido que consiste en una única inyección). Desde los años 90, se utiliza en infusión continua, es decir por vía intravenosa pero con una administración más prolongada (24-48 horas) o incluso ininterrumpidamente.

La aportación de capecitabina radica en su capacidad para mimetizar por vía oral una infusión continua de 5-FU, logrando una actividad más específica contra el tumor al liberar mayores cantidades del fármaco en los tejidos malignos que en los sanos. Cada vez se trabaja más para lograr que todos los fármacos actúen sobre dianas concretas o al menos para conseguir que cuenten con mecanismos de activación intratumorales.

Este es el caso de la capecitabina, cuya activación se produce a través de una enzima llamada timidina fosforilasa, que se encuentra habitualmente en mayores concentraciones en el tejido canceroso. De esta forma, el fármaco no se activa desde el momento de la ingesta, sino que ejecuta su acción preferentemente cuando llega al tumor.