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MADRID, 8 (EUROPA PRESS)

La polución atmosférica puede incrementar hasta en un 15 por ciento los niveles de aterosclerosis en las arterias del cuello, según las conclusiones de un estudio divulgado en el marco de las jornadas científicas anuales de la Asociación Americana del Corazón, que se celebran estos días en Nueva Orleans (Estados Unidos).

La investigación se llevó a cabo a partir del análisis de los niveles de ateroclerosis en las arterias del cuello en una población de casi 800 personas de más de 40 años que vivían en el área de Los Ángeles (Estados Unidos).

El mayor aumento de la aterosclerosis asociada a los niveles de contaminación se registró entre la población de mujeres mayores de 60 años, aunque los científicos hacen notar que no existen estudios específicos que demuestren esta diferencia entre sexos y edades.

A su juicio, la polución ambiental puede no sólo acelerar la progresión de enfermedades arteriales, sino también provocarlas, ya que según se desprende del estudio existe una clara asociación entre la exposición prolongada a condiciones atmosféricas de contaminación y estados iniciales de aterosclerosis.

En concreto, la contaminación hace que el cuerpo produzca oxidantes (moléculas inestables) que causan reacciones inflamatorias en el tracto respiratorio y en las vasos sanguíneos, provocando daños arteriales, según Nino Kuenzli, el autor principal del estudio y profesor asociado de Salud Ambiental en la Universidad de California del Sur (Estados Unidos). «Algunas partículas llegan hasta la sangre e incluso el cerebro», afirma Kuenzli.

En consecuencia, según la investigación, los distintos elementos que forman parte de una atmósfera contaminada se convierten en agentes externos perjudiciales para el organismo que provocan reacciones inflamatorias defensivas por parte del sistema inmunitario.

Estas reacciones de defensa pueden convertirse en crónicas para el organismo y perjudiciales para los vasos sanguíneos, conduciendo al ensanchamiento de las paredes arteriales, su calcificación y por último su ruptura, según se desprende del estudio.