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MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

La realización de investigaciones eficaces sobre los sistemas de salud podría evitar, mediante intervenciones sencillas y poco costosas, la mitad de las muertes que se producen en todo el mundo, según el último informe mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la investigación sanitaria.

En el estudio, que lleva por título «Conocimientos para mejorar la salud: Fortalecimiento de los sistemas sanitarios», han trabajado durante año y medio una docena de investigadores sanitarios de renombre internacional bajo la coordinación del director de Política y Cooperación en materia de Investigaciones de la OMS, Tikki Pang.

Estos expertos reclaman en sus conclusiones la necesidad de realizar estas investigaciones a partir de un enfoque innovador, reduciendo el desfase que se detecta actualmente entre «lo que sabemos y lo que efectivamente ponemos en práctica», en palabras del director general de la OMS, Lee Jong-wook.

«La ciencia puede ir más lejos, sobre todo en el ámbito de la salud pública», declaró Jong-wook, quien reconoció también que los sistemas de salud sufren «enormes presiones», por lo que es «necesario generar urgentemente conocimientos para fortalecerlos y mejorarlos» y dar así respuesta a algunos de los principales retos del desarrollo del nuevo milenio.

A lo largo de 143 páginas, los autores del informe señalan que estas investigaciones ofrecerían la posibilidad de propiciar mejoras espectaculares de la salud a nivel mundial y concretan algunos campos que, de gestionarse más eficazmente, redundarían en beneficios para la salud pública. También cita las estrategias necesarias para reducir las disparidades mundiales en materia sanitaria.

MÁS IMPLICADOS

Para la OMS, la falta de igualdad en el campo de la salud, en la que el mal funcionamiento de los sistemas sanitarios es clave, es «uno de los principales desafíos para el desarrollo». Por ello, su informe hace un llamamiento a que los proveedores de servicios de salud, los políticos, usuarios y la sociedad civil se involucren en esas investigaciones, junto a las instituciones académicas y laboratorios.

En este sentido, el informe sostiene que la ciencia no puede limitarse a producir fármacos, pruebas diagnósticas, vacunas o dispositivos médicos, sino que debe contribuir a mejorar los sistemas de salud pública, complementando los descubrimientos biomédicos con estudios que muestren «cómo aplicarlos en los distintos sistemas de salud y contextos políticos y sociales, garantizando que lleguen a quienes más lo necesiten».

No obstante, sus autores reconocen que la investigación en sistemas de salud tiene «mala imagen» y disfruta de fondos «insuficientes», en comparación con la investigación biomédica. Esta «poca importancia» también se evidencia en que menos del uno por ciento de los artículos científicos publicados en todo el mundo en el año 2000 se dedicaran a estos temas.

El estudio también recoge algunos ejemplos, como la estimación de que sólo entre dos y quince de cada cien niños africanos duermen protegidos por un mosquitero, cuando se ha demostrado la eficacia de este método para prevenir la malaria. «Es necesario que hagamos más hincapié en traducir los conocimientos a la acción, teniendo presenten que la investigación es una inversión, no un gasto», afirmó Pang.