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PALMA DE MALLORCA, 11 (EUROPA PRESS)

El 10 por ciento de la población española padece el llamado Síndrome de Piernas Inquietas, un trastorno neurológico del movimiento caracterizado por la necesidad irresistible de mover las piernas y por sensaciones molestas y desagradables en las extremidades inferiores, que afecta más a las mujeres que a hombres y también a un mayor porcentaje de personas mayores.

Esta enfermedad está siendo hoy analizada por expertos nacionales en unas Jornadas celebradas en Calviá. La doctora Francisca Cañellas, del Servicio de Psiquiatría de Son Dureta y de la Unidad de Sueño de la Clínica Palma Planas, explicó a Europa Press que se trata de una dolencia muy frecuente, que suele tener una raíz genética, pero que también puede asociarse a déficits de hierro o a personas con enfermedades crónicas, como la diabetes, la insuficiencia renal o la artritis reumatoide.

En el caso de Balears, Cañéllas explicó que es una enfermedad «frecuente» en sus consultas, con nuevos casos cada semana, por lo que estima que entre un 7 y un 8 por ciento de la población balear padece esta dolencia.

Los expertos asistentes a las Jornadas, entre ellos Diego García-Borreguero (doctor de la Unidad de Patología General del Sueño de la Fundación Jiménez-Díaz de Madrid), subrayaron que, en España, más del 80 por ciento de las personas con este síndrome está sin diagnosticas, por lo que ven imprescindible mejorar la información y sensibilización a la sociedad.

En este sentido, destaca que la inmensa mayoría de los afectados desconocen que padecen la dolencia, ya que suelen atribuirla por error a problemas de circulación, enfermedades reumáticas, calambres musculares, nerviosismo o, incluso, al envejecimiento.

«Los dos síntomas esenciales para describirla son, por un lado, una sensación en las piernas que ellos describen como inquietud, y por otro, que esta inquietud mejora y se alivia cuando estas personas dan unos pasos», explicó el doctor Eduardo Estivill, de la Unidad del Sueño de la Clínica Dexeus de Barcelona.

A PARTIR DE LOS 40 AÑOS

Este Síndrome puede aparecer en cualquier momento de la vida, aunque lo más habitual es que su inicio tenga lugar entre los 40 y 50 años. Según explican los expertos, el diagnóstico debería realizarse en una consulta de atención primaria. No obstante, estudios recientes señalan que alrededor del 65 por ciento de los pacientes de este Síndrome han consultado alguna vez los síntomas con su médico y únicamente el 3 por ciento recibe un diagnóstico correcto».

El doctor García-Borreguero destaca que la enfermedad es particularmente frecuente en las mujeres (hasta dos veces más que en los hombres), y la probabilidad de padecer la dolencia de manera crónica aumenta en función del número de embarazos.

Este experto explicó que el Síndrome se transmite en familias por mecanismos genéticos, ya que el 66 por ciento de los pacientes con esta enfermedad tienen al menos un familiar de primer grado (hermanos, padre, hijos) afectado. Así, para aquellas personas que tienen un familiar de primer grado con la dolencia, el riesgo de desarrollar la enfermedad a lo largo de su vida es de 1,5 a 2 veces superior.

Según destacaron en las Jornadas, el Síndrome de Piernas Inquietas puede llegar a afectar a la calidad de vida de los pacientes, ya que impide conciliar el sueño y produce síntomas sensitivos desagradables cuando el paciente se relaja. Así, el 80 por ciento de las personas con esta dolencia experimentan movimientos periódicos de las extremidades durante el sueño.

«Estas son sacudidas que se producen habitualmente con una frecuencia de 20 a 30 segundos a largo de la noche, a menudo causando despertares parciales que interrumpen el sueño», dijeron los expertos, que subrayaron que no es extraño que las personas que padecen insomnio tengan un cuadro de esta enfermedad.

El presidente de la Asociación de pacientes con este Síndrome, Arturo Avilés, pidió que se admita esta enfermedad como un trastorno común con el derecho de ser tratado por especialistas y que se realicen investigaciones sobre fármacos que, de alguna manera, puedan paliar esta síndrome.