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MADRID, 12 (EUROPA PRESS)

La Asociación Infantil Oncológica (Asion), formada por padres que han pasado la experiencia de tener un hijo con cáncer, presenta hoy la guía «Educar a un niño con cáncer» dentro del marco de su XV aniversario. Este libro, elaborado por la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer, pretende ser un elemento útil para ayudar tanto a familiares como a educadores.

Asion pretende que el manual indique las vías para que el niño enfermo sepa que su vida tiene futuro y colabore para que los jóvenes supervivientes puedan cumplir sus esperanzas y sueños, algo que pasa por no abandonar el ámbito escolar.

«Para preparar a los niños para la vida, nunca debe descuidarse el enfoque de la educación, ni siquiera ante una enfermedad grave, ya que el programa de la escuela continúa la educación del niño en lo social, cognoscitivo y conocimientos», indicó Philip Pizzo, profesor de pediatría de la universidad de Bethesda.

De esta forma, destaca que la continuación de la escuela, ya sea en el aula, en casa o en el hospital y la voluntad de padres, maestros y médicos de que esto sea así da el mensaje al niño de que tiene futuro. «No debe minimizarse el poder de la esperanza y las expectativas, sino que el simple hecho de seguir en el colegio implica un mensaje de esperanza de vida, que constituye una parte importante de los cuidados médicos que el niño está recibiendo», prosiguió.

La guía señala que la mayoría de los niños pacientes precisan una actuación diagnóstica rápida con múltiples exámenes, cuidados de enfermería cada vez más específicos e integrales niño-familia, un seguimiento psicoeducativo adecuado, y un apoyo del entorno social para su normalización. Por ello, para Asion, es necesaria una mayor sensibilización de la sociedad en conjunto.

El diagnóstico de cáncer en edad escolar provoca diferentes reacciones patológicas según la edad. Así, en la etapa infantil, es habitual que se produzca un comportamiento retraído, ansiedad por la separación de los padres o fobia al colegio, comportamientos que se repiten en primaria (7-12 años) con un descenso del rendimiento escolar y en secundaria (12-16 años) donde se añaden pensamientos en la muerte y/o suicidio.

La hospitalización, la vuelta a casa, la vuelta a la escuela y las formas de actuación ante los estudiantes en situación terminal, son otros de los problemas para los que ofrece consejos el libro. En concreto, el docente debe recabar información, informar al resto del profesorado, preparar a la clase, valorar el aprovechamiento escolar en casa y en el hospital y el estado físico e intelectual potenciando una situación de normalidad y evitando el victimismo.

Otro punto de incidencia son los efectos secundarios de los tratamientos más usuales frente al cáncer infantil. Los cambios de humor o malos comportamientos, que no deben ser excusados; la alopecia, que puede disimularse con peluca o pañuelo; la modificación de peso o trastornos de apetito, las amputaciones, los riesgo de infecciones, anemias, hemorragias o enfermedades de transmisión e inmunización son los problemas más frecuentes que pueden minimizarse con el diálogo padres profesores y profesores alumnos.

MOTIVACIÓN ESCOLAR

Con todo esto, Asion ha organizado hoy una jornada con el título «La motivación como motor de la continuidad escolar». En ella, además de presentar la guía se ofrecerán conferencias acerca de los factores que favorecen la motivación escolar, el papel de oncólogo pediatras en la normalización de la vida del niño, una mesa redonda sobre experiencias de los agentes implicados y la charla «Mirando al futuro» por Teresa Herradas, presidenta de Asion.

El cáncer infantil representa del 1 al 3 por ciento de los cánceres humanos, pero ocupa el segundo lugar en causa de muerte de niños de 1 a 14 años, superado sólo por accidentes e intoxicaciones. Sin embargo, el cáncer en niños se presenta con localizaciones anatómicas profundas, lo que hace imposible la utilización de técnicas de detección precoz, a diferencia de los adultos, y por consiguiente, una diagnóstico accidental o en fases avanzadas de la enfermedad, describe el manual.

La edad de mayor incidencia de cáncer infantil se sitúa entre el primero y el cuarto año de vida, lo que significa 120 nuevos casos anuales por cada millón de niños menores de 15 años. En España, los casos han ido aumentando en un 5 por ciento cada 5 años; uno de cada 440 niños y una de cada 590 niñas. Las tasas de supervivencia cinco años después de diagnóstico están en torno al 70 por ciento, gracias a la mejora de los tratamientos.

Las leucemias son los cánceres infantiles más comunes, seguidos del tumor cerebral. La leucemia linfoblástica aguda, representa el 80 por ciento de las leucemias infantiles mientras que la mieloblástica aguda, aunque menos frecuente, es la que presenta una supervivencia menor (56,6 por ciento). El linfoma de Hodgkin, la enfermedad de Hodgkin, el neuroblastoma, el rabdomiosarcoma, el tumor de Wilms, el sarcoma osteogénico, el sarcoma de Ewing y el retinoblastoma tienen una incidencia de entre el 5 y el 10 por ciento.