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PAMPLONA, 16 (EUROPA PRESS)

Una de cada doce ó quince mujeres desarrollará cáncer de mama a lo largo de su vida. Así lo afirmó el doctor Guillermo López, director del departamento de Obstetricia y Ginecología de la Clínica Universitaria de Navarra, quien señaló que este tipo de cáncer aumenta un uno por ciento cada año.

El experto presentó esta mañana la XXIII Reunión Nacional de la Sección de Prevención del Cáncer Ginecológico y el VIII Curso de Ginecología Oncológica, que se celebra los días 18, 19 y 20 de este mes en la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra. Según explicó, el aumento del cáncer de mama se debe principalmente a los hábitos dietéticos, a la obesidad y al consumo de preparados hormonales.

El doctor López afirmó que el tumor mamario es hormono-dependiente, de manera que el consumo de anticonceptivos hormonales puede estar relacionado. «Es de una de sus contraindicaciones», apuntó el facultativo, quien señaló que por encima de los 30 ó 35 años no se deberían tomar.

Sobre el tratamiento postmenopausico, señaló que su influencia en la aparición de cáncer de mama aún se está discutiendo. No obstante, apuntó que en EEUU hubo un aumento de casos debido al preparado que ingerían las mujeres, diferente al que se toma en Europa, y a que la edad de las que lo tomaban era también superior a aquí. Por tanto, aseguró, en Europa no se producirá el aumento registrado en EEUU.

El especialista señaló además que hay mujeres que sufren los síntomas de la menopausia, y que éstos afectan a su calidad de vida. A su juicio, los tratamientos postmenopáusicos en estos casos ofrecen resultados más positivos que la posibilidad de que puedan desarrollar este tipo de cáncer.

El diagnóstico cada vez más temprano de estos tumores ha permitido el desarrollo de la cirugía conservadora la mama y sin extirpación innecesaria de los ganglios axilares, explicó el doctor Manuel García Manero, especialista del departamento de Ginecología y Obstetricia de la Clínica Universitaria de Navarra. «Hay tratamientos más eficaces y menos agresivos».

En la rueda de prensa, el doctor López ofreció datos sobre los cánceres ginecológicos. En general, señaló la probabilidad de desarrollar este tipo de tumor es del 2 por ciento en una mujer de 39 años, del 9 por ciento en una de 59 años y del 39 por ciento en una de 79 años.

La incidencia del cáncer de ovario en España es de 7-8 por cada 100.000 mujeres; del cáncer de cuerpo de útero es de 20 por cada 100.000 y se prevé que en los próximos 20 años aumente debido a los hábitos alimenticios y al envejecimiento de la población; y de 8,5 por cada 100.000 mujeres es la incidencia del cáncer de cuello de útero. En Navarra este tumor afecta en menor medida, a 5 por cada 100.000, lo que se debe al hábito de realizarse revisiones ginecológicas. «Este demuestra que la prevención es eficaz», dijo.

Por otro lado, el especialista señaló que un 5 por ciento de las mujeres con cáncer de mama y/o ovario tiene origen heredofamiliar. Según dijo, si existen más de dos familiares directos con cáncer de mama y/o ovario se puede sospechar la presencia de estas alteraciones. Una vez confirmada esta implicación genética se recomienda el screening anual o la cirugía preventiva.

LA ECOGRAFIA

Junto con las exploraciones, como la ecografía, la determinación de marcadores específicos resulta muy útil para el diagnóstico precoz de cada tumor. «Se puede llevar a cabo mediante prevención primaria; es decir, suprimiendo o evitando los factores de riesgo de padecer la enfermedad», afirmó Juan Luis Alcázar, especialista del departamento de Ginecología y Obstetricia de la Clínica Universitaria, quien añadió que la prevención secundaria consiste en la detección precoz. «Sin embargo, únicamente el cáncer de cuello de útero y mama es tributario de cribaje poblacional», dijo.

Según apuntó, en el cáncer de ovario no se ha conseguido demostrar que un programa de «screening» reduzca la mortalidad. «Están en marcha estudios que apuntan que con ecografía se puede realizar un diagnóstico precoz», dijo, para añadir que sería una «nueva arma» para reducir las muertes por este tipo de cáncer, el más «letal» de los ginecológicos. Ahora mismo, su diagnostico precoz es complicado.

CUELLO DE ÚTERO Y ENDOMETRIO

En la actualidad la incidencia y mortalidad por cáncer de cuello uterino ha descendido notablemente en los países desarrollados gracias a la práctica de campañas de diagnóstico precoz, que permiten el tratamiento de lesiones precursoras.

La detección precoz del cáncer de cuello de útero se realiza a través de la citología cérvico-vaginal y de la determinación del virus del papiloma humano (HPV) de alto riesgo. «En este momento se trabaja en la consecución de vacunas, fundamentalmente contra el virus HPV 16-18 que puedan prevenir la enfermedad», explicó el especialista de la Clínica Universitaria.

El carcinoma de endometrio (o cuerpo del útero) es la neoplasia maligna más frecuente del tracto genital y la cuarta causa de cáncer en la mujer tras el de mama, colorrectal y pulmón. Existen factores de riesgo endógenos (obesidad, menarquia precoz y menopausia tardía, nuliparidad, ovario poliquístico y diabetes), o exógenos (tratamiento hormonal sustitutivo no compensado con gestágenos, anticonceptivos orales secuenciales.).

En los próximos veinte años, se prevé un incremento en su incidencia como consecuencia de las modificaciones de hábitos dietéticos y la exposición a factores hormonales. «La técnica diagnóstica más eficaz es la biopsia dirigida mediante histeroscopia en los casos en los que se estime necesario», expuso el doctor López.