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Se estima que en España hay unas 250.000 personas con Alzheimer avanzado

MADRID, 17 (EUROPA PRESS)

Se estima que en España hay entre 300.000 y medio millón de personas con demencia, de las que un 70 por ciento tienen Alzheimer. De estos últimos, la mitad aproximadamente están en la fase avanzada de la enfermedad, unos 250.000. Un grupo de expertos ha editado un informe en el que se da cuenta de la situación en el tratamiento y la atención sociosanitaria a este colectivo, con el objetivo de hacer visible a este colectivo y sus necesidades. Las carencias son manifiestas. Según un informe que verá la luz en los próximos meses, sólo el tres por ciento de las residencias de ancianos tiene un profesional especializado en demencias.

Pedro Gil, responsable de la Unidad de Demencias del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, explicó que el objetivo del documento es «sacar del olvido» a las personas con un grado avanzado de demencia, que en muchos casos no están tratados de la manera más correcta. Según expuso, la mayoría de los enfermos son atendidos por un familiar, con una importante sobrecarga de trabajo al tener que compaginar esta tarea con su vida; o un cuidador, que no suele estar cualificado.

En España sólo entre un diez y un quince por ciento de estos enfermos están institucionalizados, según el último censo, elaborado en el año 1997. Aunque los expertos cuentan que no existe consenso sobre la mejor forma de actuar porque para cada interrogante hay varias respuestas, «lo cierto es que nadie va le va a dar más cariño al enfermo que su familia», asegura Félix Bermejo, jefe del Servicio de Neurología del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

AYUDAS DE BENEFICENCIA

Sin embargo, en algunos casos es preferible el internamiento en residencias, si el cónyuge es muy anciano por ejemplo o si los hijos no pueden hacerse cargo. Estos expertos lamentan el escaso desarrollo de los servicios sociosanitarios en España. «Existen unas ayudas más cercanas a la beneficencia que a una verdadera red asistencial», denunció Bermejo. Así, este experto se cuestiona si los inmigrantes sudamericanos -«pese a que son muy cariñosos»- son el personal adecuado para estar atendiendo a estos ancianos.

La situación en las residencias tampoco es la idónea. Según asegura Gil, un estudio que saldrá a la luz en pocos meses revela que sólo el tres por ciento de estos centros tiene un médico especializado en geriatría, neurología o psiquiatría «lo que no significa que el personal no esté formado». En la misma dirección, denuncian la falta de control sobre la calidad de la asistencia que se da en estos centros.

Pese a ello, aseguran que el ingreso hospitalario no puede ser la vía de atención de estos pacientes puesto que aunque tienen el mismo derecho al ingreso que cualquier otro enfermo, se colapsarían todas las urgencias si ese fuese el camino. Aseguran que sus propuestas están perfectamente recogidas en el Plan Nacional de Alzheimer, presentado hace años, «y que a lo mejor a día de hoy ya no está en el cajón de nadie», ironizó Bermejo.

No obstante, en la monografía elaborada por expertos de todas las áreas que tocan esta patología y que será publicada en la revista Medicina Clínica, el objetivo no era elaborar propuestas sino dibujar «el estado de la cuestión».

La esperanza de vida media de un enfermo que comienza a desarrollar Alzheimer es de unos 10 años si tiene 70, ó 5 si ya ha cumplido 80. Aproximadamente en la mitad de ese ciclo la enfermedad evoluciona y se hace más grave. No obstante, los actuales tratamientos farmacológicos están aumentando la esperanza de vida y el tiempo de progresión de la enfermedad, aseguran.