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Se entiende por tal cuando el varón no alcanza 160 centímetros y la mujer 150

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 19 (EUROPA PRESS)

Un estudio pionero realizado por investigadores del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) sostiene que, en un porcentaje significativo de casos, la talla baja se relaciona con alteraciones en los genes.

El trabajo, que incluye a más de 200 pacientes gallegos, ha sido realizado por el equipo de la Unidad de Endocrinología Pediátrica y de la Unidad de Medicina Molecular del Clínico compostelano y está coordinado por el profesor Manuel Pombo.

Este estudio se presentó en el Serono Simposio Internacional de la Hormona de Crecimiento, que transcurre hoy y mañana en Santiago de Compostela.

«La estatura tiende a ser parecida entre familiares, personas de comunidades cerradas y en individuos de la misma raza, ya que los factores genéticos son fundamentales», dijo el profesor Pombo en el encuentro científico.

La genética molecular ha permitido identificar numerosos genes relacionados con el crecimiento y se conocen ya múltiples alteraciones localizadas en diferentes cromosomas, como son el 17, dónde se encuentra precisamente el gen de la hormona de crecimiento; o el 20, en el que se localiza el gen que codifica el factor liberador de dicha hormona. En el 3, por el contrario, se encuentra el gen del factor inhibidor de la hormona de crecimiento.

Los expertos destacan que, además, existen muchos otros genes implicados en el crecimiento, algunos todavía desconocidos o de los que se desconoce su funcionamiento e interrelación con otros.

FACTORES AMBIENTALES

Se admite que un 3 por ciento de la población tendría un «problema» de crecimiento, por lo que podría afectar a cerca de 9.500 niños y adolescentes gallegos, ya que se situarían por debajo de los estándares admitidos como normales, sin que ello implique necesariamente presencia de patología. La talla se considera baja cuando la niña no alcanza los 150 centímetros y el niño los 160.

«Aparte de los genes, en el crecimiento no hay que despreciar el papel que desempeña el medio ambiente», explicó el profesor Pombo. En España, la estatura media se ha incrementado unos 11 centímetros desde 1910 hasta 1995 y, en estos momentos, la talla media de los varones jóvenes está alrededor de los 175 centímetros.

«Entre los principales factores que facilitaron este crecimiento están una mejor nutrición, la mejor atención sanitaria, el mejor control de infecciones, la reducción del numero de hijos en las familias y la movilidad poblacional», explicó el profesor.

HORMONA

La hormona del crecimiento, sustancia natural segregada por la hipófisis, es la principal responsable de la velocidad del crecimiento del ser humano. Su déficit en la infancia provoca distintos trastornos, entre ellos, la talla baja patológica. Se trata de un compuesto que hace unos años se obtenía a partir de hipófisis de personas fallecidas, pero que actualmente se sintetiza mediante biotecnología.

«La indicación de tratamiento con hormona de crecimiento no se limita sólo a aquellos casos en los que se constata un déficit, ya que existen toda una serie de situaciones que se acompañan de talla baja y en los que se admite este tipo de tratamiento, tales como el síndrome de Turner (anomalía del segundo cromosoma X en las mujeres), el de Prader Willi (alteración en el cromosoma 15) y la insuficiencia renal crónica», señala el doctor Manuel Pombo.

Recientemente, se ha incorporado a la lista de indicaciones el denominado retraso de crecimiento intrauterino. En estos casos, «para algunos investigadores el beneficio del tratamiento no solo tendría efectos positivos desde el punto de vista de la talla, sino también con respecto a los aspectos psicológicos», señala el doctor. La FDA (Food and Drug Administration) de EE.UU. acaba de admitir también que pueden recibir el tratamiento los niños con talla baja idiopática, una alteración que no se puede asociar a una causa concreta.