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Lamenta que no relacionaran la lesión que tenía con el fármaco pese a haber estudios desde años antes

VALENCIA, 21 (EUROPA PRESS)

Una vecina de un pueblo de Valencia, Paulina H.N., de 59 años, se plantea demandar a los laboratorios Merck en EEUU por los problemas cerebrales y pérdidas de conciencia que ha sufrido y que atribuye al consumo de Vioxx, fármaco indicado contra la artritis reumatoide, que fue retirado por el riesgo cardiovascular asociado a su uso el pasado 30 de septiembre por la propia compañía. La empresa calcula que unos 270.000 españoles recibieron tratamiento con este medicamento durante el último año. Por su parte, el Ministerio de Sanidad ofreció unas cifras de entre 70.000 y 100.000 pacientes.

Paulina, que tomó Vioxx durante 26 meses sin interrupción, ha creado una página web –www.afectadosvioxx.com– para contactar con otros posibles perjudicados, crear una asociación y tratar de emprender acciones legales conjuntamente. De ser así, sería la primera denuncia que se presentaría por afectados españoles.

Los abogados que estudian su caso, especializados en reclamaciones médicas, ya tienen experiencia de trabajo en EEUU puesto que defendieron a los familiares de varios pacientes renales fallecidos tras recibir hemodiálisis con dializadores de la empresa Baxter, que alcanzó un acuerdo para indemnizarles.

La mujer cuenta con varios certificados médicos para probar que se le había recetado Vioxx desde tiempo atrás para tratar sus dolencias. El primero facilitado a Europa Press es de mayo de 2002, fecha en la que se le prescribió un comprimido de 25 miligramos al día. En julio de ese año tuvo que ser asistida en el Servicio de Medicina Interna del Hospital General de Valencia porque desde 15 días antes presentaba una evolución consistente en astenia, anorexia, sensación distérmica, artromialgias y cefalea frontal.

En ese momento, se le diagnosticó una hipoacusia de percepción en el oído izquierdo –que según otros informes pudo ser por una brucelosis que sufrió–y se le dio de alta con tratamiento antibiótico, Vioxx y estudio en consultas externas. En septiembre de 2003 acudió al hospital porque por primera vez había sufrido un episodio de «desconexión del medio» acompañado de automatismos con confusión posterior, que se estimó compatible con una crisis parcial compleja.

Le practicaron un Tac, que no reveló alteraciones y en octubre, cuando llevaba 16 meses de consumo de Vioxx, le practicaron una resonancia magnética cerebral que determinó la existencia de una lesión demielinizante –destrucción de una sustancia que cubre una fibra nerviosa– de etiología inespecífica. En este caso, dijo, no le indicaron ningún tratamiento.

ESTUDIOS DE 2001

Según indicó a Europa Press, en ese momento no se pudo atribuir estos episodios al fármaco, y en ese sentido, lamentó que no se hiciera la conexión pese a que desde 2001 «ya se había publicado algo sobre los efectos del Vioxx».

En junio de 2004 volvió a ir al hospital porque desde mediados de mes sufría acúfenos (ruidos) en el oído «muy intensos» que se le «dispararon», así como pérdidas de conocimiento. En ese momento, aseguró que tampoco le suministraron ningún tratamiento porque pensaban que estaba «nerviosa».

En julio acudió de nuevo a urgencias por un dolor en la cabeza de aparición progresiva, que se diagnosticó como cefalea. A la semana repitió la visita por pérdida progresiva de audición del oído izquierdo y acúfenos «insoportables». La última receta de Vioxx facilitada es de 14 días antes de la retirada del fármaco, el 16 de septiembre. A principios de septiembre fue a una consulta médica porque presentaba dolores precordiales nocturnos, que remitían a los 15 minutos y que en ese momento no mostraban signos de isquemia cardiaca.

Entre los estudios a los que se refiere esta valenciana se encuentran, según sus abogados, una crítica que el profesor de Farmacología y director del Butlletí Groc del Institut Catalá de Farmacología, Joan-Ramón Laporte, realizó en este medio acerca del antiinflamatorio rofecoxib, el principio activo de Vioxx. El artículo hacía referencia a estudios publicados anteriormente por expertos internacionales en las revistas «The Lanced» y «British Medical Journal», según recordó a Europa Press Laporte.

La multinacional farmacéutica perdió el pleito judicial celebrado en el juzgado de primera instancia número 37 de Madrid en el que pedía al farmacólogo que rectificara sus manifestaciones, porque la magistrada consideró acreditado que existían las publicaciones en las que se basaban las críticas sobre los riesgos cardiovasculares recogidos por Laporte. La multinacional, según indicó a Europa Press, no ha recurrido esta decisión.

Tras la retirada del fármaco, Laporte calcula, según las cifras aportadas por distintos organismos, que en España el medicamento pudo provocar entre 525 y 750 casos de infarto. El experto consideraba que podía tratarse, según sus intervenciones en algunos foros, de una «verdadera tragedia sanitaria».

Personalmente, él ha participado en un estudio sobre hemorragias intestinales con 11 hospitales españoles y siete italianos publicado en 2004 en el que establecieron que el riesgo de hemorragia con este fármaco era bastante alto.

Paulina explica que sus hijas, que dominan la navegación por internet, son las que le están ayudando a comprobar todo lo que desde hace tiempo se ha publicado.

Aseguró que ha hablado con médicos que le han indicado que el medicamento se retiró «para que no pasara nada» aunque ella está preocupada porque hay informaciones de que en EEUU y Argentina «hay muchísimos afectados». Lamentó que desde la retirada del fármaco no le hayan hecho ninguna prueba para ver si se le ha agravado la lesión que presenta y subrayó que a su situación se le añaden los «nervios» porque «me han dicho que hasta que el cuerpo elimine todos los restos de lo que he tomado puede haber un riesgo y estás pendiente de que te pueda pasar algo hoy, mañana o pasado».