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La UE urge a una supervisión continuada de la potencia, los mercados y los problemas de salud de esta droga

BRUSELAS, 25 (EUROPA PRESS)

El Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT) indicó que alrededor de tres millones de ciudadanos consumen diariamente cánnabis en la Unión Europea, en el marco de un repunte generalizado del consumo de esta droga.

El informe anual presentado hoy revela que, en la mayoría de los países, las estimaciones sobre consumo actual de cánnabis se cifra en una proporción de entre el 3% y el 12% por lo que se refiere a los adultos jóvenes (1534) y de entre el 1% y el 7% por lo que se refiere a los adultos en su totalidad (1564).

Las tasas más elevadas se encuentran en la República Checa, España, Francia, Irlanda y el Reino Unido, al tiempo que entre el 0,9% y el 3,7% de los adultos jóvenes lo consumen de manera intensiva (diaria o casi diariamente).

El OEDT dejó claro no ha encontrado ninguna prueba concluyente de la existencia de una relación directa entre el incremento del consumo asiduo e intensivo de cánnabis y la mayor demanda de tratamiento de esta drogodependencia. «Ahora bien, los datos disponibles sobre esta materia son inconsistentes y no es posible descartar que exista dicha conexión», añadió a continuación.

Por ello, urgió a investigar hasta qué punto desarrollan tales consumidores de cánnabis los problemas de salud o los problemas sociales que les moverían a solicitar ayuda. El OEDT indagó sobre la cuestión de si esta droga es cada vez más fuerte en su potencia.

«Se ha especulado con que sería achacable a un aumento de la potencia del cánnabis el mayor número de personas que solicita tratamiento. Determinados informes aseveran incluso que el cánnabis disponible hoy en día es hasta diez veces más potente», constató.

En opinión del Observatorio, el cálculo de la potencia global de los productos de esta droga disponibles en el mercado europeo no revela «excesivos indicios de un considerable aumento de la potencia». La explicación podría estar en el hecho de que, en casi todos los países de la UE, ha predominado en el mercado el cánnabis de importación (hierba y resina), cuya potencia efectiva se ha mantenido relativamente estable durante muchos años.

En la actualidad, el cultivo de la planta del cánnabis en interiores tiene lugar en la mayoría, si no en todos los países europeos, y globalmente presenta siempre una gran potencia, con frecuencia dos o tres veces superior a la de la hierba de cánnabis importada de países del Norte de África, el Caribe, y Lejano Oriente.

CRECIMIENTO DE CULTIVO EN LA UE

Sin embargo, consideró que en la UE la cuota de mercado del cánnabis de gran potencia y de producción nacional es «bastante escasa», aunque podría estar creciendo en algunos países. En el caso de Países Bajos, se calcula que más de la mitad del mercado interno de esta droga se abastece de productos de cultivo local.

«No está claro hasta qué punto el consumo de cánnabis de gran potencia genera mayores riesgos para la salud, pero no es posible descartar sus consecuencias negativas. La generalización de complicaciones agudas, como los ataques de pánico y los problemas psicológicos menores, podrían afectar con más frecuencia a los consumidores de cánnabis de gran potencia e influir sobre el volumen de solicitudes de tratamiento», argumentó.

Por ello, el OEDT hizo hincapié en la necesidad de que una supervisión continuada de la potencia, los mercados y los problemas de salud será una prioridad en años venideros. «No deberíamos ser ni excesivamente alarmistas ni excesivamente complacientes por lo que a la potencia del cánnabis disponible hoy en día se refiere», afirmó el director del OEDT, Georges Estievenart.

ALEMANIA, A LA CABEZA

«La cuota de mercado del cánnabis de gran potencia sigue siendo relativamente escasa, pero podría aumentar, lo que suscita auténticas inquietudes en relación con su incidencia negativa sobre la salud pública», añadió.

El porcentaje más elevado de nuevos pacientes que solicitan tratamiento por el consumo de cannabis se registra en Alemania (48%), y el menor en Lituania (casi cero). En Dinamarca, Francia, Finlandia y Suecia no baja del 30%, y en la República Checa, Países Bajos, España y Eslovenia supera el 20%.