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SEVILLA, 26 (EUROPA PRESS)

El diagnóstico precoz de las enfermedades metabólicas hereditarias, «en su gran mayoría con una base genética», permite el tratamiento dietético «efectivo» de estas patologías, según explicó hoy la catedrática en Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid, Magdalena Ugarte Pérez, quien destacó que este diagnóstico «debería de realizarse en la primera semana de vida, ya que estamos hablando de enfermedades que un diagnóstico tardío puede provocar la muerte del paciente.

En declaraciones Europa Press, Ugarte, quien participo hoy en Sevilla en una jornada científica sobre estas enfermedades, señaló existen más de 400 enfermedades metabólicas hereditarias censadas, que se caracterizan básicamente «por un defecto de asimilación de un determinado aminoácido». Por ello, explicó que el mejor tratamiento consiste «en una dieta restringida del aminoácido que, en cada caso concreto, no pueda metabolizar el organismo».

Según explicó, dicha dieta, considerada «inocua para el organismo», persigue que no se acumule en el organismo grandes cantidades de ese aminoácido, si bien precisó que estas dietas «tampoco anulan de la alimentación esta sustancia, ya que tan dañina es en grandes cantidades que el organismo no puede sintetizar como su falta absoluta».

En cuanto a las enfermedades metabólicas en las que los tratamientos dietéticos no han mostrado resultado, Ugarte indicó que ya se están probando otras terapias alternativas «fundamentalmente basadas en enzimas»

Según argumentó, casi todas las alteraciones hereditarias suelen acompañarse de manifestaciones clínicas graves, que se suelen producir poco después del nacimiento. Por ello, abogó por que las familias que pueden ser susceptibles de contraer alguna de estas enfermedades por su historial clínico presten una vigilancia intensiva.

MAS RECURSOS AL INSTITUTO NACIONAL DE ENFERMEDADES RARAS

Por último, Ugarte se mostró a favor de la petición que hoy alzó el presidente de Feder, Moisés Abascal, de aumentar los recursos y el personal que trabaja en el Instituto Nacional de Enfermedades Raras, ubicado en el Instituto de Salud Carlos III de Madrid. Según dijo, «es vital aumentar este tipo de recursos, ya que el instituto de enfermedades raras es prácticamente un instituto virtual».