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Mujeres y hombres sufren estrés y angustia por el resultado final del tratamiento y pueden tener problemas depresivos en caso de fracaso

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 27 (EUROPA PRESS)

Los miembros de las parejas que recurren a la reproducción asistida para poder tener hijos se exponen a situaciones de estrés y a depresiones ente el riesgo de fracaso en el tratamiento de fertilidad, por lo que deberían contar con preparación y atención psicológica, según indicaron hoy especialistas en Psiquiatría y Psicología Clínica.

Santiago de Compostela acoge hoy un simposio en el que el Instituto de Reproducción Asistida de Galicia (Iraga) reune a más de un centenar de especialistas de diversos puntos de España, que debatieron sobre los últimos avances en la materia.

En el marco de este encuentro, la doctora en Psiquiatría y miembro de Iraga, Elena Caruezo, explicó a Europa Press que las parejas que recurren a tratamientos para tener hijos antes de conseguir el embarazo tiene «un estrés muy alto y angustia por la incertidumbre de si podrán lograr su objetivo» y, después, se enfrentan a patologías depresivas cuando «fracasa» el tratamiento.

Apuntó la importancia de que tanto la mujer como el hombre cuenten con apoyo psicológico para afrontar estas situaciones. Al respecto, manifestó que, en el inicio de los procesos para someterse a tratamientos o técnicas de reproducción asistida, es necesario «incluir una valoración psicológica de las parejas».

Además, se mostró partidaria de que éstas evaluaciones previas al tratamiento sean realizadas no sólo por los profesionales de los centros de reproducción asistida, sino por especialistas en Psicología y en Psiquiatría.

Elena Cruezo aclaró que, aunque las parejas son reacias a aceptar ayudas complementarias para afrontar mejor el proceso, esas valoraciones psicológicas contribuyen a detectar situaciones de estrés u otros síntomas, con lo que se puede prestar una mejor asistencia durante el tratamiento y, sobre todo, en caso de que éste fracase y no puedan concebir un hijo.

Según esta experta, tanto la mujer como el hombre pueden verse afectados por patologías depresivas en caso de fracaso del tratamiento, por lo que ambos deben poder contar con ayuda. Respecto al papel del hombre, Caruezo indicó que su actitud es importante para que la mujer no se sienta presionada en la gestación.

TRATO DE LOS MÉDICOS

Por su parte, María Ángeles Gil, psicóloga clínica, indicó a Europa Press que las parejas que se somenten a tratamientos de fecundación están sometidas a «una situación especial por la carga emocional», por lo que abogó por que los profesionales cuiden el trato que les dan y se conciencien de que «no se centren sólo en las técnicas de reproducción».

Defendió que los profesionales sanitarios deben tener en cuenta la «situación especial» a la que se enfrentan estas parejas y «tratarlos con apoyo, empatía y acercamiento». Explicó que a la hora de someterse a este tipo de tratamientos para tener un hijo «el éxito no está asegurado», por lo que advirtió que el personal de los centros de reproducción asistida deben cuidar el trato que dan a las parejas.

Gil manifestó que un elevado portentaje de parejas que se somenten a tratamientos de fecundación presentan síntomatología psicológica, por lo que señaló que «hay que ayudarles» y asesorarles para tomar decisiones en las nuevas situaciones que se les plantean.

Esta experta también señaló que, en estos casos, ambos miembros de la pareja se ven afectados por igual por sintomatología psicológica y advirtió que puede que la mujer lo exprese más, pero eso «no significa que lo viva mejor el hombre».

INTERCAMBIO DE IDEAS

El II Simposio sobre Reproducción Humana Asistida, celebrado hoy en Santiago, sirvió como «foro de intercambio de ideas y conocimientos sobre investigación y divulgación en este campo de la medicina, en constante avance», según destacó la organización.

A lo largo de la mañana, diversos expertos abordaron distintas cuestiones, como el factor masculino en los tratamiento de fertilidad, la utilización de antidiabéticos orales en las mujeres con ovario polquístico para evitar tratamiento hormonales, u otros avances farmacéuticos y técnicos en esta materia.