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BILBAO, 30 (EUROPA PRESS)

Un estudio realizado en Londres revela la «insatisfacción» de los pacientes con las estrategias terapéuticas del asma infantil, por lo que se recomienda atender las demandas específicas de los enfermos, mejorar la comunicación e impulsar una estrategia integral.

El asma es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia, hasta el punto de que se considera que un diez por ciento de la población infantil se ve afectado por este mal. Este es uno de los datos que maneja Antonio Nieto, investigador de la Unidad de Alergología Infantil del Hospital La Fe, de Valencia.

Estas reflexiones fueron realizadas en el transcurso del encuentro conjunto entre la Asociación Internacional de Asmología (Interasma) y la Sección de Asma de la Academia Europea de Alergología e Inmunología Clínica (EAACI), que se celebra estos días en el Palacio Euskalduna de Bilbao.

Nieto recordó que el estudio realizado en Londres detecta «la insatisfacción de los pacientes asmáticos y de sus familiares en lo que se refiere al control del asma» a través de 24 encuestas realizadas en toda Europa y que hace apenas quince días que «sus conclusiones se han confirmado en España mediante una reunión entre Asociaciones de Pacientes, familiares y médicos». «La principal conclusión que se extrae de esta serie de entrevistas es que el paciente asmático infantil no ve cumplidas sus expectativas de vida», dijo.

Desde esta percepción, Antonio Nieto maneja una serie de conclusiones que «se resumen en la necesidad de replantearse la actuación de los médicos con respecto al asma infantil». Bajo esta premisa, el experto apuntó que «es preciso atender más las demandas específicas de los pacientes».

En el caso de los niños, por ejemplo, al paciente le importan bien poco las mediciones de su función pulmonar sino otras cuestiones de primera mano, como si va a poder jugar al fútbol sin asfixiarse o no. Es preciso, por lo tanto, atender más las demandas y necesidades del propio paciente y no tanto (o al menos no de manera tan rigurosa y escrupulosa), los parámetros clínicos», agregó.

Asimismo, dentro del capítulo de conclusiones se observa, según dijo, que «es necesario activar mecanismos de comunicación más eficientes, tanto en la relación médico-paciente, como entre los propios profesionales sanitarios entre sí, toda vez que el tratamiento del asma es multidisciplinar y, al tratarse de una enfermedad crónica la más prevalente en la infancia-, intervienen diversos profesionales sanitarios».

Asimismo, apuntó la necesidad de impulsar tratamientos farmacológicos de fácil cumplimiento, «que no requieran grandes pasos para llevarlos a cabo, con el fin de fidelizar a los pacientes». «Y a esta cuestión -agregó- es necesario añadir que las estrategias terapéuticas han de ir más allá de la propia farmacopea».

Por último, el especialista apuntó que la identificación y control de los casos de asma en estadios precoces de la enfermedad son cuestiones que contribuyen a una mejor calidad de vida de los pacientes asmáticos en el futuro.