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SEVILLA, 9 (EUROPA PRESS)

El XXIV Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria dedicará una mesa redonda que, bajo el nombre «pacientes difíciles, médicos difíciles, encuentros difíciles», partirá de la idea de que «los médicos de familia detectan problemas de comunicación con el 13 por ciento de sus pacientes».

En un comunicado remitido a Europa Press, el comité organizador del XXIV Congreso apuntó que «la definición de paciente difícil es siempre subjetiva, consiste básicamente en una percepción de malestar emocional del médico ante el encuentro con el enfermo».

Por su parte, el médico moderador de la mesa redonda, Juan Bellón, explicó que la probabilidad de clasificar a un paciente como «difícil» aumenta ante determinadas características, indicando algunas como «la presencia de trastornos de personalidad, problemas psicológicos, sociales y familiares, la excesiva presencia en la consulta o la manifestación de síntomas no explicados médicamente».

Los pacientes que provocan situaciones difíciles son los dependientes, los que pasan por alto las recomendaciones del médico, los excesivamente habladores o callados o los que siempre llegan sin cita, según el comité organizador del Semfyce. Así puntualizó que «la solución en estos caso no es únicamente el cambio médico».

En este sentido, la coordinadora del Grupo de Comunicación y Salud de Semfyce, Ana Sobrino, comentó que «No es la única alternativa ni la mejor». Así aseguró que «más bien se trataría de un fracaso por ambas partes que podría haberse evitado» y denunció que «no existen pacientes difíciles, sino médicos que todavía no han aprendido a manejar la relación».

En la actualidad, según Sobrino, «contamos con suficientes pruebas que demuestran que los médicos pueden aprender las habilidades de comunicación a través de las cuales manejar con más éxito estas relaciones difíciles».

Así, las consecuencias inmediatas del encuentro difícil son que el médico y el paciente no se quedan satisfechos, las expectativas no se cumplen, fracasa la empatía y aumentan los errores clínicos y los litigios, según explicó el doctor Bellón. Del mismo modo, apuntó que «el malestar emocional del médico puede permanecer aún cuando acaba la consulta, afectando a sus relaciones familiares».

EL MEDICO DIFICIL

En este sentido, matizó que para describir la personalidad y actitudes del «médico difícil», se suele recurrir a términos como «rudeza, poca decisión o autocontrol deficiente». En cualquier caso, no son, como subrayó el doctor Bellón, problemas de la competencia científica.

Un análisis por grupos, según el experto, permite hablar de médicos estoicos que niegan sus propias emociones; de profesionales recelosos que se sienten continuamente amenazados por sus pacientes; de los excesivamente perfeccionistas y de los poco tolerantes con la incertidumbre clínica, entre otros.

Del mismo modo, explicó que la falta de control de las emociones suele ser el elemento que desencadena un encuentro difícil entre médico y paciente. Sin embargo, el hecho de ser consciente de la respuesta emocional del encuentro constituye un paso adelante para encontrar una solución.

Constituye el paso previo para implementar otras habilidades predictoras del éxito del encuentro: la escucha activa, la respuesta empática, la paciencia o la curiosidad clínica, señaló el doctor Bellón. Las interrupciones en la consulta, los ruidos en la sala de espera o en la calle, los problemas personales o familiares del médico son factores externos que también pueden predisponer al desencuentro.