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Uno de cada diez ancianos que sufre una caída y vive sólo puede tardar hasta una hora en poder levantarse

SEVILLA, 9 (EUROPA PRESS)

Tres de cada diez ancianos mayores de 70 años sufren caídas que están asociadas al consumo de fármacos, fundamentalmente antihipertensivos, antidepresivos y ansiolíticos, según un estudio dirigido por la doctora Estrella Castro Martín y presentado en Sevilla en el marco del XXIV Congreso de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), que estos días se está celebrando en Sevilla.

Según dicho estudio, al que tuvo acceso Europa Press, estas caídas, que se registran por individuo al menos una vez al año, se concentran durante la mañana, en el propio domicilio y se asocian al número de fármacos consumidos, ya que la ingesta de medicamentos es mayor en los ancianos que sufren caídas.

De igual forma, dicho estudio revela que estas caídas aumentan el riesgo de desarrollar dependencia en este segmento de edad, si bien apunta a que, a partir de los 65 años, prácticamente la mitad de la población tienen alguna dificultad, leve o moderada, para realizar algunas actividades cotidianas.

En la misma línea, sostiene que uno de cada diez ancianos que sufre una caída y que vive sólo tarda hasta una hora en poder levantarse, y que seis de cada diez caídas se producen cuando éste se encuentra sólo en el domicilio.

Según refleja Castro en su estudio, alrededor del 35 por ciento de los mayores de 75 años «consume cuatro o más fármacos al día», al tiempo que más del 20 por ciento de los ancianos «toma medicación considerada inadecuada», algo que provoca que más del 10 por ciento de estos presenten Reacciones Adversas a Medicamentos (RAM).

Además, apunta que el 20 por ciento de los ingresos de los pacientes mayores de 75 años están relacionados con efectos directos o indirectos de los medicamentos, por lo que el informe aboga por que los médicos reduzcan en sus pacientes la polifarmacia, desaconsejen la automedicación y valoraren el riesgo y el beneficio de cada fármaco, escogiendo aquellos con menos efectos secundarios y vida media más corta.

MEDIDAS PARA REDUCIR LAS CAIDAS

Según Castro, éstas son algunas de las medidas de revisión farmacológica que redundarían en una reducción del riesgo de sufrir caídas, si bien aboga por complementarlas con otras como evitar el uso de las benzodiacepinas y de más de un psicotrópico y, si esto no fuera posible, utilizar la dosis más baja posible.

Los expertos también recomiendan evitar el empleo de varios hipotensores y utilizar dosis más bajas de diuréticos, toda vez que desaconsejan el uso de relajantes musculares, antihistamínicos y opioides o derivados.

La prevención de caídas constituye una de las prioridades del médico de familia en el manejo del anciano, debido a las consecuencias que tiene tanto en términos de dependencia –síndrome post caída– como de morbilidad y económicas –fracturas de cadera–.

OTROS RIESGOS ASOCIADOS A LAS CAIDAS

Los problemas auditivos y sensoriales y el consumo de fármacos sedantes elevan también «significativamente» este riesgo de caídas, al igual que otros factores ambientales como las barreras arquitectónicas, las alfombras o los suelos deslizantes.

Igualmente, el estudio revela que en un 30 por ciento de las caídas, el anciano no comunica este siniestro ni acude a los servicios sanitarios, ya que considera el hecho de la caída como un accidente habitual. Así, apunta a que en el 70 por ciento de los casos el anciano se cae de la misma manera, por lo que tiende a encontrarlo como algo rutinario y le resta interés.

ENFERMEDADES ASOCIADAS A LAS CAIDAS

En cuanto a las enfermedades que más se relacionan o asocian con estas caídas, se encuentran las patologías neurológicas y psíquicas –como la ansiedad o la depresión–, además de problemas de visión y en los pies. Asimismo, el estudio sostiene que este riesgo también se asocia con un bajo nivel de estudios, escasa actividad física y dificultad para mover ambas manos y para orientarse en el espacio.

Igualmente, la edad, ser mujer, viudo y pertenecer a una clase social más desfavorecida son factores que «predisponen» en mayor medida a sufrir una caída, así como un mayor índice de masa corporal –grado que determina si una persona sufre sobrepeso u obesidad–.