.

BARCELONA, 14 (EUROPA PRESS)

El nivel de coficiente intelectual de los niños españoles ha aumentado en más de un 15% durante los últimos 30 años debido a la mejora de la alimentación, atención médica y de higiene, según los resultados de un estudio elaborado por profesores de la Universitat Autónoma de Barcelona y de Madrid.

El estudio, publicado recientemente en la revista científica «Intelligence», analiza los test de inteligencia realizados en Barcelona a 275 niños de 7 años de edad, de distintos niveles sociales, durante el año 1999.

Los resultados han sido superiores en 10 puntos a los obtenidos en 1970 con una misma prueba a la que se sometieron otro colectivo de 459 niños. «Se trata de un incremento que no se puede menospreciar, porque es similar al que se puede encontrar en poblaciones adultas», aseguró el profesor de psicología de la UB, Antonio Andrés Pueyo.

Pueyo, uno de los autores del estudio, señaló que en 1970 la puntuación media de coeficiente intelectual de los niños fue de 50,53, mientras que 30 años después la misma nota se situó en un 54,8.

Para explicar esta situación, los investigadores trabajan en dos hipótesis: el hecho de que las condiciones de desarrollo –mejora de higiene y de alimentación– hayan favorecido un aumento de la capacidad intelectual o las mejoras en la extensión de la enseñanza.

Sin embargo, los responsables de la investigación defienden la primera posibilidad. «La atención prenatal, la mejora de la dieta infantil y especialmente de la higiene que tienen los bebés actualmente pueden haber ayudado a este incremento», precisó.

Al comparar niños de distintos niveles económicos, el estudio detecta mejoras muy sustanciales en los grupos más desfavorecidos de la sociedad española y no en los que pertenecen a sectores sociales más elevados.

Esta situación demuestra que la hipótesis de la nutrición puede ser «factible», ya que los autores del estudio consideran que «las clases más desfavorecidas son las que han tenido una mejora sociosanitaria muy relevante en los últimos 30 años».

Para este profesor, el progreso de los alumnos se produce «en lo que sería la capacidad de abstracción y lo que sería el núcleo de la inteligencia humana». Es decir «no estaría relacionado con ciertas habilidades como la lectura o las matemáticas sino con la capacidad de aprender o de razonar de forma lógica», precisó.