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CORDOBA, 15 (EUROPA PRESS)

El paciente infectado por el virus del VIH y al que se le realizó un trasplantado hepático en el Hospital reina Sofía de Córdoba el pasado 28 de diciembre «evoluciona favorablemete tras recibir la pasada semana el alta hospitalaria», según informó hoy en rueda de prensa el subdirector médico del Reina Sofía y especialista en Enfermedades Infecciosas, Julián de la Torre Cisneros.

Según dicho experto, con este injerto hepático «se abre una nueva esperanza, así como un avance notable para estos pacientes», tras constatar los «buenos resultados conseguidos a corto plazo en este tipo de trasplantes».

El enfermo trasplantado, que evoluciona favorablemente, es un varón infectado por VIH que se encontraba estable de su infección antes del injerto «y para quien éste injerto era la única alternativa para combatir la cirrosis hepática que padecía», precisó.

Asimismo, destacó que, pese a esta complicación de padecer el virus del VIH, la evidencia científica sostiene que la supervivencia al año del trasplante en estos pacientes «es similar a la de los no infectados, además de que tampoco existe un mayor riesgo de infecciones oportunistas, por lo que deben seguir los mismos protocolos de profilaxis que en la población general».

Por contra, apuntó que los principales problemas residen «en el manejo de los fármacos antirretrovirales e immunosupresores, así como en la recidiva de la hepatitis C después de la intervención»,

Por su parte, el jefe de sección de la Unidad de Hepatología, Manuel de la Mata, señaló que los criterios de inclusión de los pacientes infectados por VIH «siguen los mismos trámites que los del resto de los enfermos», a excepción, puntualizó, «de que en aquéllos hay que valorar requerimientos específicos sobre la hepatopatía que padecen y los relacionados con la infección por VIH».

Según el hospital cordobés, la incorporación a partir de 1996 del tratamiento antirretroviral de gran actividad (TARGA) a estos pacientes trajo consigo la reducción significativa de la mortalidad a causa del sida, pasando del 30 por ciento en 1995 al 3 por ciento en 1997. Este hecho, ha permitido que la infección por VIH «haya dejado de ser una contraindicación absoluta para el trasplante y se recomienda la evaluación individual de cada paciente».

MAYOR INCIDENCIA DE HEPATITIS C

No obstante, De la Torre matizó que, «aunque los avances en el control de la infección por VIH han posibilitado el aumento de la supervivencia en estos pacientes, también ha motivado una mayor incidencia de otras enfermedades que coinciden en este tipo de pacientes como son las de origen hepático y cardiovascular.

Así, en estos enfermos concurre con frecuencia «la coinfección entre el VIH y el virus de la hepatitis C, que evoluciona a cirrosis más rápidamente en estas personas que en la población general». En una encuesta realizada por la Sociedad Andaluza de Enfermedades Infecciosas en 1999, el 42 por ciento de la población afectada por el VIH padecía infección crónica por el virus de la hepatitis C, algo que motiva que el 90 por ciento de los trasplantes que precisan los pacientes con VIH sean hepáticos.

Aunque la experiencia es más reducida que en el caso de los injertos hepáticos, los pacientes infectados con VIH también se han sometido en nuestro país a trasplantes renales, cardíacos y pancreáticos.

DOCUMENTO DE CONSENSO

Por su parte, José María Kindelán, jefe de sección de Infecciosos, recordó que se acaba de aprobar un documento de consenso «para homogeneizar el abordaje de los trasplantes en pacientes infectados con VIH». En esta publicación, que está liderada por la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas, han trabajado intensamente los doctores Julián de la Torre Cisneros del Reina Sofía y José María Miró del Hospital Clínic de Barcelona y ha sido consensuada con la ONT (Organización Nacional de Trasplantes), las administraciones públicas, la ONGs y las sociedades científicas.

Por último, el coordinador provincial de trasplantes del Reina Sofía, Juan Carlos Robles Arista, quien agradeció la generosidad de la donación anónima que permite llevar a cabo el trasplante, recordó que el primer injerto hepático a un paciente con VIH se realizó en España en enero de 2002.

En el Reina Sofía se han practicado un total de 654 trasplantes hepáticos desde que se realizara el primero en 1989, de los cuales 569 se han practicado en adultos (uno de ellos procedente de donante vivo relacionado), 69 en pacientes pediátricos y a estos se suman diez combinados de hígado-riñón, tres de hígado páncreas y tres de hígado-páncreas-riñón.

Los profesionales del Hospital Universitario Reina Sofía llevaron a cabo con éxito el pasado 28 de octubre el primer trasplante de hígado que se realiza en el complejo hospitalario a un paciente infectado por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el segundo que se lleva a cabo en Andalucía, practicado este último en el Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en abril de este año. En España ya se contabilizan 32 injertos hepáticos a enfermos en estas circunstancias.

En el proceso de la donación-trasplante participaron un equipo multidisciplinar integrado por cirujanos, hepatólogos, especialistas en enfermedades infecciosas e intensivistas.