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VALENCIA, 17 (EUROPA PRESS)

Expertos del sector alimentario aseguraron hoy, en el marco de una mesa redonda sobre seguridad alimentaria celebrada en las IV Jornadas de Investigación en Ciencia e Ingeniería de Alimentos de la Universidad Politécnica de Valencia, que la obesidad se ha convertido «en uno de los principales problemas de salud pública en nuestro país».

En una mesa redonda moderada por Pedro Fito, catedrático y director del Instituto de Ingeniería de los Alimentos (IAD), el director de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA), perteneciente al Ministerio de Sanidad y Consumo, Juan Manuel Ballesteros, explicó que España presenta actualmente uno de los índices de obesidad «más altos» de toda Europa, según informaron fuentes de la institución académica.

Ballesteros indicó que los españoles «consumimos, de media, un 19 por ciento más de calorías de las recomendadas y somos el segundo país que menos ejercicio físico realiza de toda Europa, superado sólo por Portugal».

Durante su intervención, el director de la AESA alertó de que esta situación es «especialmente alarmante» entre la población infantil y juvenil. Según las mismas fuentes, un reciente estudio realizado en 15 países europeos, casi el 38 por ciento de los jóvenes españoles se declara «totalmente sedentario». Además, en el caso de la población infantil se calcula que existe un 13 por ciento de obesidad y un 30 por ciento de sobrepeso.

Ante esta situación, Juan Manuel Ballesteros reclamó la «necesidad de fomentar y recuperar los hábitos alimentarios que tradicionalmente han estado vinculados a España, así como de incentivar a toda la población a que haga ejercicio físico».

NUEVA ESTRATEGIA

Para ello, el Ministerio de Sanidad y Consumo trabaja actualmente en el desarrollo de una nueva «Estrategia de Nutrición, Actividad Física y Prevención de la obesidad (NAOS)», que se pondrá en marcha la segunda semana del próximo mes de enero.

Según señaló el director de AESA, ocho grupos de trabajo están trabajando para analizar e investigar «todos aquellos aspectos que puedan influir en la obesidad para, a partir de los resultados obtenidos, ofrecer una serie de recomendaciones y pautas para prevenir la obesidad entre la población».

Entre los planteamientos de esta nueva estrategia, Juan Manuel Ballesteros afirmó que el Ministerio estudia la posibilidad de garantizar un «mayor control de la calidad de los menús escolares y cambiar los productos de las máquinas expendedoras de los colegios por otros más saludables, así como de limitar ciertas publicidades de alimentos en horario infantil y lograr que la industria alimentaria reduzca voluntariamente el contenido en grasa, azúcares y sal de los alimentos».

MAYOR INFORMACION

Por otro lado, en el transcurso de esta mesa redonda se ha abordó la seguridad de los alimentos genéticamente modificados. El investigador científico del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Gaspar Pérez Martínez, reclamó durante su intervención en estas jornadas la necesidad de una «mejor información sobre los alimentos transgénicos».

«Hay poca información sobre este tipo de alimentos y la que hay es parcial y, en ocasiones, demasiado sesgada, lo cual ayuda a la mala imagen de estos productos. La sociedad necesita estar mejor formada e informada», denunció el investigador del IATA-CSIC.

Durante su intervención, Gaspar Pérez destacó la importancia del etiquetado en los alimentos genéticamente modificados. «Esta información debe estar siempre a nuestro alcance. El consumidor debe saber qué es lo que compra y cuál es la composición de cada alimento», dijo.

Según indicó este experto del IATA-CSIC, la modificación genética de los alimentos puede aportar «grandes ventajas a los consumidores, como un aumento de la calidad nutricional o un mayor aporte de vitaminas». Como ejemplos, Gáspar Pérez citó fresas que aportan vitamina C o de aceites de girasol más óptimos para su reutilización, gracias a la modificación genética de alguno de sus componentes.