.

MADRID, 30 (EUROPA PRESS)

El Gobierno ugandés ha paralizado las importaciones de preservativos tras detectar graves problemas de calidad en los productos suministrados por fabricantes extranjeros para su programa gratuito de distribución a la población, según recogen diversos medios locales, que se hacen eco además de un error informativo sobre supuestas acusaciones de Kampala contra la compañía alemana GTZ.

Según informa el diario ugandés «New Vision», el Gobierno ha congelado las importaciones de los preservativos destinados al programa «Engabu», la marca con la que el Ministerio de Sanidad distribuye gratuitamente preservativos a la población para frenar la epidemia del sida.

La suspensión de las importaciones está provocando el agotamiento de las existencias, según ha reconocido el propio Gobierno, al que sólo le quedan en sus almacenes cinco millones de preservativos «no Engabu», reserva suficiente para dos meses.

La ONG Population Services International (PSI) cuenta con un millón más de preservativos de la marca Protector (que cubrirán otras cuatro semanas), y diez millones más de condones de este fabricante están esperando a ser revisados en un almacén de Kampala.

La demanda de preservativos en Uganda se sitúa en entre 80 y 100 millones anuales. Hasta ahora, entraban en el mercado de este país avalados por los certificados de calidad de los países de origen. Sin embargo, el pasado septiembre, se detectaron graves problemas de calidad de una partida de condones «Engabu» –incluyendo perforaciones– a pesar de que supuestamente habían sido revisados antes de su envío a Uganda.

La semana pasada, el ministro de Sanidad, Alex Kamugisha, aseguró en rueda de prensa que los contratos estaban siendo revisados con el fin de determinar responsabilidades por este envío y recuperar el dinero pagado a los fabricantes. Además, aseguró que la compañía alemana responsable del cargamento, de diez millones de preservativos, sería excluida a partir de ahora de cualquier negocio con el Estado ugandés.

Una muestra de los preservativos –que presentaban también mal olor– fueron enviados a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para su verificación, y esta confirmó el mal estado de los mismos, atribuyéndolo a «probables malas condiciones de almacenamiento y transporte».

Los diarios «New Vision» y «The Monitor» afirmaron que la empresa responsable de este cargamento, y que iba a ser demandada por la Fiscalía ugandesa, era la alemana GTZ, extremo que fue desmentido más tarde tanto por la compañía como por el Ministerio de Sanidad. Este departamento se ha limitado a señalar que «una empresa alemana ha cooperado con una empresa china en el suministro».

Por su parte, la directora de GTZ en Uganda, Dorothee Hutter, afirmó que su empresa no ha tenido «nada que ver» con este envío, y que de hecho no trabaja en el programa «Engabu» desde hace cinco años, ni como fabricante ni como financiador. «Somos una agencia de cooperación técnica», afirmó.

«Este problema se ha producido porque no tenemos instalaciones de verificación de la calidad», explicó en su momento el ministro Kamugisha. Tras esta crisis, el Gobierno ha decidido adquirir un sistema de testado, que llegará al país dentro de tres meses, y por el que el Ejecutivo ha pagado más de 100.000 dólares (unos 73,500 euros).