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SEVILLA, 7 (EUROPA PRESS)

Más de 1,6 millones de andaluces han sido inmunizados en la comunidad autónoma de la hepatitis B desde que hace diez años la Junta de Andalucía incorporase esta vacuna al calendario de inmunización para el recién nacido. En concreto, la puesta en marcha de esta medida el 1 de enero de 1994 representó la primera ocasión en que se administraba una vacuna a todos los menores a las pocas horas de su nacimiento y en el propio hospital.

Con anterioridad, la Administración sanitaria ya había comenzado a aplicar esta vacuna a todos los adolescentes, dado el riesgo que determinadas prácticas en la vida adulta pueden conllevar para contraer esta enfermedad.

La administración de esta vacuna, que ha supuesto a las arcas de la comunidad autónoma una inversión de 23 millones de euros a lo largo esta década, ha permitido proteger en Andalucía a más de 800.000 recién nacidos y otros 800.000 adolescentes de sexto curso de Primaria.

Así, gracias a esta medida se evita que en un futuro presenten enfermedades tan graves como cáncer de hepatocarcinoma o hepatitis crónica, de las que se estima que pueden haberse evitado 480 y 1.000 casos, respectivamente. Junto a ello, se calcula que esta vacuna puede haber evitado unos 2.400 casos de hepatitis B cada año.

La vacunación ante esta patología se realiza en los primeros dos días de vida y, con posterioridad, a los dos y seis meses. También se administra a aquellos escolares de 12 años que, por cualquier circunstancia, no hayan recibido esta vacunación en los primeros meses de vida, y a aquellas personas que tienen una mayor posibilidad de contraer la enfermedad.

Los principales grupos a los que se recomienda la vacunación contra la hepatitis B son los recién nacidos hijos de madres portadoras; las personas que experimentan punciones cutáneas frecuentes sin control médico, como la drogadicción por vía parenteral o el personal sanitario que tenga contacto frecuente con sangre y agujas.

GRUPOS DE RIESGO

También se recomienda su administración al resto de personal que trabaja en centros sanitarios, en función de su grado de exposición a materiales o productos potencialmente infectados; la población reclusa y el personal que trabaja en contacto con ella; los receptores habituales de productos coagulantes; las personas que van a ser sometidas a transfusiones múltiples, y los pacientes sometidos a hemodiálisis.

A ellos se suman las personas que conviven o mantienen relaciones sexuales con portadores; los viajeros que vayan a residir más de seis meses en estrecha convivencia con habitantes de zonas de alta presencia de la enfermedad, o viajen frecuentemente a estas zonas, y otros casos concretos que lo aconsejen.

La hepatitis B es una enfermedad causada por un virus cuya transmisión se realiza por contacto con la sangre o fluidos corporales (saliva, semen o secreciones vaginales, entre otros) de una persona infectada a una sana.

Esto supone que la transmisión se realiza, principalmente, de madre afectada a su hijo en el momento del nacimiento, de persona a persona a través de la sangre o sus derivados, y por vía sexual sin protección.