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BURGOS, 19 (EUROPA PRESS)

Alrededor de 200 trabajadores del hospital General Yagúe de Burgos se concentraron esta mañana en el recibidos del centro, convocados por el sindicato Satse, para denunciar la masificación que padecen estas instalaciones en los últimos días.

Los manifestantes portaron carteles con lemas del tipo «300 hacinados», «situación límite» y «100 cruzados», en los que pidieron el uso del Hospital Militar y la integración del Divino Valles en Sacyl.

El portavoz de la Junta de Personal, Félix Alonso, negó que la saturación del centro se deba a «un pico de gripe», contrariamente a lo indicado por el gerente, ya que el problema del Yagúe «es viejo y todos los años por estas fechas hay brotes de gripe».

Los trabajadores creen que la causa de que cerca de 300 pacientes permanezcan hacinados en el hospital y haya unas cien camas «cruzadas» por los pasillos se debe a la «falta de previsión» de los responsables sanitarios.

ANCIANOS EN PEDIATRIA

Alonso denunció que la situación del centro, saturado desde hace tiempo, «ha llegado al límite total y se ha desbordado», de manera que ni siquiera se respetan los servicios. Como ejemplo, citó que en Pediatría están hospitalizadas personas adultas con distintas patologías. «Hay gente mayor, incluso una señora se murió ayer allí», aseguró.

Agregó que los pacientes se están atendiendo en unas condiciones «infrahumanas» y que ello supone un riesgo para la salud de los enfermos hospitalizados, ya que «en Pediatría hay niños recién operados que comparten dependencias con pacientes con problemas respiratorios».

Advirtió también que las camas distribuidas por los pasillos «no reúnen ninguna condición, porque lo lógico es que tengan su toma de oxígeno y su mobiliario, y no lo tienen, además de estar por las esquinas», al tiempo que denunció que las listas de espera «están a tope» y que todas las intervenciones quirúrgicas programadas se han suspendido porque «no hay dónde meter a la gente».

El portavoz de la Junta de Personal aseguró que los trabajadores tomarán distintas medidas de presión en el caso de que el gerente del complejo hospitalario, Tomás Tenza, no les reciba y les dé las oportunas explicaciones «de forma convincente».

«Podemos llegar hasta el colapso. Ya no podemos pedir a los trabajadores que sigan trabajando en estas condiciones. El personal está sufriendo problemas de estrés porque cuando la gente llega aquí y ve lo que hay descarga con el primero que tiene a mano, que son los trabajadores del hospital».

Según declaró, la Gerencia del Complejo hospitalario y de Sacyl les ha «engañado» puesto que Tenza «prometió que no habría más camas cruzadas y vemos que no ponen más porque no tienen sitio». En ese sentido, criticó que las 64 camas disponibles en el Hospital Militar de Burgos se han trasladado al Yagúe y que todavía no se han utilizado las que ofreció el Consorcio Hospitalario del que depende el Hospital Provincial Divino Valles.

Asimismo, recordó que la excusa del nuevo hospital que se construirá en la ciudad no es válida, ya que «no podemos estar así los seis o siete años que faltan».

QUIMIO EN LOS PASILLOS

Una de las pacientes ingresadas en el hospital, María Ángeles del Río, acompañó a los trabajadores del centro en sus reivindicaciones. Según denunció, ella está recibiendo un buen trato pero su hermano, ingresado en la sección de Oncología, está recibiendo las sesiones de quimioterapia en los pasillos, y «para una sola prueba tienen a una persona tres días en los pasillos y sin comer, cuando ya ha adelgazado 25 kilos; es demencial».

Criticó que cuando expuso su situación le contestaron «señora, está usted en un hospital público», y recordó sus 54 años de afiliación a la Seguridad Social. «Los que me contestaron eso están cobrando el sueldo de mi trabajo, porque mi hermano lleva cotizando 40 años y yo 54», recalcó.